CORNADA DE LOBO
El infierno eres tú
Hablaron animadamente sobre Sartre (Jean-Paul Charles Aymard Sartre, un interesante tipo cuatronombres y cuatroojos al que hay que tener muy en cuenta), hablaron como lo hacen siempre sobre filosofías y pensamiento en sus frecuentes charlas-debate que instruye en la Biblioteca Pública el profesor Castro Merino, filósofo, que abre la sesión ciñendo el tema y poniendo al toro en suerte para que el público que abarrota la salita intervenga espontáneamente cuanto antes, opine y debata, de eso se trata, se persigue. Las sesiones son formativas y amenas. Y se sale de ahí con ganas de volver pronto.
Naturalmente vino a la charla el pensamiento de Sartre que cita todo el mundo: «El infierno son los otros»... ¿quién no lo suscribe?... menos Sócrates, que llama maestro a Sartre y le saludó en corto una vez en París, pero dice que es un pensamiento de ida y vuelta y que, por lo mismo, los otros verán que el infierno somos nosotros, aunque la única verdad es que al final los otros solo son el espejo de uno mismo, lo que somos, lo que odiamos y lo que envidiamos, así que lo cierto y lo triste es que el infierno es uno mismo... dite «el infierno eres tú»... y esto explica por qué no nos gusta nada estar a solas, desnudos de retóricas y mentiras... y por qué la soledad mata a más gente adulta que el cáncer.
Es un alivio ver algún oratorio como este donde se reza a la razón mientras se menosprecia a la Filosofía en los planes educativos como si este tiempo confuso no quisiera aprender a razonar para explicarse el mundo y la existencia. Pero este burbujeante «corro filosófico» pide más amplitud y circunstancia e imagino su sede ideal y estable en Sierra Pambley, fundación que en esta ciudad levítica hizo vanguardia al aire de la «Institución Libre de Enseñanza», aquel eco que hoy reanimaría un «Foro del Libre Pensamiento» ahí, agitando nuestra modorra, trayendo de cerca y de lejos gentes de palabra pensada, haciendo ágora, debatiendo, destripando dudas... y masajeando este cerebro que se nos vicia últimamente con toxicomanías ideologizadas que solo animan a indignarnos.