Misión: Salvar a la madre Tierra
Naturalistas españoles llaman al «único ser vivo racional», el ser humano, a tomar las riendas del futuro para preservar el planeta azul más allá del día mundial.

Una mujer cruza el puente de Waterloo donde se puede leer el mensaje «salva a la madre Tierra» en Londres. WILL OLIVER
efe | madrid
Naturalistas españoles han llamado a la reflexión para frenar el impacto de las actividades humanas sobre el «hogar común» y generar conciencia para un desarrollo sostenible con motivo del Día Mundial de la Madre Tierra, que este lunes celebra diez años desde su designación oficial por parte de la ONU.
«El Día de la Madre Tierra sirve para generar conciencia de forma simbólica» sobre la interdependencia entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que habitamos, explicó el biólogo Miguel Delibes de Castro.
Porque «en los casi 200.000 años de historia como Homo Sapiens », la mayor parte del éxito del hombre ha radicado «en el crecimiento y explotación de los recursos terrestres», actividades que desde hace medio siglo «están generando problemas de habitabilidad en la Tierra». El experto llamó a la reflexión general,para que el «único ser vivo racional en la Tierra tome las riendas del futuro», aunque, ha afirmado, «más allá de este día» habría que plantear planes para tomar decisiones que «faciliten el desarrollo sostenible».
Delibes observa en el cambio climático «una de las muchas caras del mismo problema del medio ambiente», por lo que este Día «debe ser una jornada que sirva para darnos cuenta de que el planeta se nos queda pequeño porque nos creamos muchas necesidades».
Este día es una fecha que «pasa inadvertida con cierta frecuencia», a pesar de que las personas «somos subsidiarias» de la Naturaleza, ha asegurado el naturalista Joaquín Araújo, que ha señalado el afán del hombre por «sembrarlo todo de plásticos, inyectar humo a la atmósfera y sepultar la Tierra» bajo el hormigón en vez de «cubrirla de árboles». La relación de interdependencia con la Tierra, sostiene —entre otros muchos procesos vitales— «algo fundamental como la respiración», acción que repetimos «8.000.000 de veces al año gracias a los bosques», unos ecosistemas que ofrecen «lo mas indispensable para la vida», y a los que debemos «la transparencia del aire», ha explicado el dos veces ganador del Premio Nacional de Medio Ambiente.