Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Pablo Casado ha conseguido reconstruir ese desastre sobre todo dejándose barba. También, claro, aprovechando el folletín que protagonizaban en los bancos de enfrente Sánchez e Iglesias. Y controlando los asuntos internos para que Cayetana Alvarez de Toledo no mordiese a Feijoo, pongamos por caso. Y viceversa. Pero la clave ha sido sin duda la barba. La barba de Casado no sirve para parecer mayor, sino para parecer más de centro, que es el lugar en el que en teoría se ganan en este país las elecciones. La suya es, en ese aspecto, una barba claramente rajoyesca, lo que, sin abandonar el promisorio campo de la politología capilar, también debe entenderse como la frondosa superación del bigote aznarista. A Casado el viaje de vuelta al centro le ha salido bien, aunque dentro de un orden. El viernes, en el cierre de campaña en una carpa en Las Ventas, el líder del PP habló de una situación de empate técnico con el PSOE y de la posibilidad de ganar las elecciones. Viendo los resultados, y el panorama que dibujan, se entiende que una barba tampoco hace milagros. Casado estará pensando hoy en cómo no ha sido capaz de transformar en más votos el derrumbe de Ciudadanos. Y quizá se arrepiente de haber contribuido con tanto énfasis a transformar a Vox en un partido como otro cualquiera. A Casado le corresponde ahora liderar la alternativa a Pedro Sánchez en un parlamento de composición endiablada. Tampoco son tan excelentes unos resultados que te llevan a una situación tan complicada. Quizá lo siguiente que deba hacer sea dejarse coleta.

tracking