Diario de León
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CRISTINA BAZÁN

A Marta Suria los recuerdos del abuso sexual que sufrió en su infancia por parte de su padre le llegaron de forma explosiva a los 30 años. Al principio se negaba a creerlo, porque «era algo que les pasaba a otras», pero tras asimilarlo ha decidido relatar su historia en «Ella soy yo», por si pudiera ayudar a alguien. «Solo ahora sé que el abuso se perpetra en las casas de mis vecinas y también en la mía». Así comienza Suria su libro Ella soy yo, publicado por Círculo de Tiza, en el que cuenta, en primera persona, su doloroso recorrido «hacia el mundo de las vivas» en una sociedad «que prefiere callar ante el abuso sexual infantil», según explica en una entrevista con Efe.

«No se habla del abuso porque es algo que te interpela directamente. Es decir, puede que haya alguien que lo sufra en tu entorno familiar o social, puede que tú seas quien lo haya visto o lo sospeches, pero no dices nada sin ser consciente de que ese silencio es el que hace a todo el mundo cómplice», argumenta la autora.

El libro se divide en 25 capítulos que relatan dos historias que al final concluyen en una. Los capítulos pares cuentan a una Marta «a medias», la que tenía una vida estable fuera de España y la que había borrado, de forma inconsciente, el horror y el sufrimiento que vivió durante los años en los que su padre se metió en su cama.

Y la otra Marta, que aparece en los impares, resume «su viaje más largo», doloroso e introspectivo. Un duro paseo por el túnel, que duró cinco años, y en los que escribió en tiempo real todo lo que iba recordando sobre su infancia y adolescencia.

«Escribí para encontrarme, para juntar muchas piezas que no tenían sentido, para intentar juntar esas dos vidas que había vivido», precisa la autora, cuya identidad queda oculta en libro bajo un pseudónimo. Suria cuenta que la decisión de publicar un libro llegó de la suma de elementos externos, entre ellos, manifestaciones como las de «Yo sí te creo» y la iniciativa #Cuéntalo de Cristina Fallarás, que llenó en 2018 las redes sociales de testimonios de mujeres que habían sufrido agresiones sexuales.

«Yo lo estaba viviendo desde dentro y tenía la sensación de que no podía quedarme callada», reconoce la autora de esta historia que se desarrolla en varias localidades, también modificadas en el relato para no dar pistas.

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