cartas al director
c Silvia Jaunsolo Sánchez se pregunta si ‘La culpa es, ¿del individuo o del sistema?’: «Observo con preocupación lo frecuentemente que se pone el foco en la responsabilidad individual, principalmente en relación a la crisis climática o la explotación laboral. La serie estadounidense The Good Place plantea una interesante premisa: existe un cielo y un infierno, pero hace siglos que ningún humano ha alcanzado el cielo. La explicación es sencilla: en el mundo actual cualquier acción es complicada y nociva. El ejemplo que dan es comer un tomate. Con esta inocente acción contribuyes al uso de pesticidas tóxicos, a la explotación laboral y al calentamiento global. Opino que no debería recaer sólo en los ciudadanos tomar las decisiones correctas; en muchos casos imposibles. Los gobiernos, las leyes y las empresas deben replantearse la situación. La culpa no es del individuo; es del sistema».
c Luis Alberto Rodríguez Arroyo lamenta que ‘Sánchez, atrapado en las trampas’: «El presidente del Gobierno en funciones tomó en la noche del 10-N —de forma más que apresurada— la peor de sus decisiones, abrazarse públicamente a Pablo Iglesias. Con ese gesto no sólo evitaba un mal menor —la pérdida de la confianza de algunos barones socialistas en su liderazgo— sino que se auto infligió el mayor mal posible sobre su investidura y futura gobernabilidad. Así al tiempo que creyó huir de un posible aumento de presión de los suyos para hacerse a un lado tras su fracaso electoral, cayó en la trampa que durante meses le habían confeccionado a medida Unidas Podemos y los independentistas. Los primeros únicamente precisaban entrar en el Gobierno para sobrevivir como formación política, y no expondrán sus exigencias —por otra parte conocidas e inviables económicamente— hasta que tengan asegurados sus puestos en el Consejo de Ministros. Y los segundos no facilitarán la investidura hasta que les garanticen por escrito que a todo lo cometido ilegalmente se le procurará una solución política. Así las cosas mientras unos le entorpecerán la investidura, los otros le marcarán de cerca su gobernabilidad. Y no sólo eso, sino que sus compañeros de viaje le impiden explorar otras opciones políticas más sensatas. Ni con el mejor de los Sánchez —capaz de cambiar de idea en varias ocasiones sobre un mismo tema y en un mismo día— se arregla esto. Las trampas, muy a su pesar, las tiene aseguradas».
c Pedro Serrano escribe de ‘Ecoansiedad’: «Hace tiempo que sufro estrés medioambiental y, lejos de remitir, no hace sino ir en aumento. No encuentro bálsamo alguno que mitigue mi dolencia, a no ser que pruebe con la ceguera y la ignorancia, quizá las únicas medicinas capaces de curar mis angustias medioambientales. Intento evitar todo tipo de información sobre contaminación, cambio climático y desastres naturales. Intento dejar de observar las evidencias desastrosas que la mano del hombre está causando en el medio natural, pero una y otra vez termino sucumbiendo a la necesidad imperiosa de informarme, abrir los ojos y reflexionar sobre la cercanía y la intensidad de los peligros que nos acechan. La preocupación anticipada y los miedos razonables seguramente hayan sido algunos de los mecanismos causantes de que los seres humanos hayamos llegado hasta aquí. Pero la soberbia y estupidez del hombre actual parecen haber disipado ese miedo preventivo. De modo que, ahí estamos, sin lanza ni coraza, expuestos a nuestros propios desvaríos».
c Martín Martínez titula su escrito ‘Soy idiota! Soy catalán!’: «Aunque hay muchos políticos que, para tener más seguidores, manifiestan que la gente no es idiota. Mentira. Yo digo que soy idiota. Y lo digo porque hay cosas que no comprendo. Y cosas que acepto sin alterarme demasiado. Las cosas que no acabo de comprender: ¿Por qué hemos tenido unas segundas lecciones? Por qué Torra continúa presidiendo el gobierno catalán? ¿Por qué todavía hay mucha gente con la quimera independentista, si se ve, que más de la mitad de la población catalana no la desea? Las cosas que acepto sin alterarme demasiado: Unos activistas cortaban vías importantes mientras los que deben proteger nuestros derechos miraban. Una televisión catalana que paga toda la población, centrada en las aspiraciones de una parte. Una escuela que excluye el español, el idioma del estado, al tiempo que dice que es de todos. ‘Escuela Catalana, escuela de todos’».
c Nuria Estrella Vidiella escribe de ‘La voz del lector’: «Después de hojear la sección de cartas al director de unos cuantos periódicos, me ha sorprendido ver que sigue siendo un espacio activo, diverso y plenamente vigente. Es admirable que en plena era digital, en la que todo el mundo se mueve a golpe de tuit y utiliza las redes sociales para manifestar sus opiniones, exista un numeroso grupo de lectores que confíe en este canal de participación clásico. Las cartas resisten, y eso demuestra que sigue siendo una sección muy valiosa para tomar el pulso sobre aquello que preocupa a los ciudadanos. Creo que administraciones y partidos políticos deberían leerlas y darles respuesta, en la medida de lo posible. ¡Mientras tanto, deseo una larga vida a la sección!».
¿Cree que León aún
tiene posibilidades de
conseguir una comunidad autónoma propia?
SÍ 72%
NO 28%
Confía en que los planes para la Transición Ecológica que se anuncian serán eficaces para reactivar las cuencas mineras?