El verdadero papel de Mona Lisa
Tres publicitarios españoles alumbran el primer museo digital de arte creado en la cuarentena y no descartan convertir las obras al formato físico cuando todo acabe

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Una Mona Lisa sosteniendo papel higiénico, purpurina para lavarse las manos o El beso de Lichtenstein con mascarillas son obras que se pueden ver en Covid Art Museum, el primer museo digital de arte creado en la cuarentena que busca recoger el testimonio artístico surgido en la pandemia.
Sus creadores, Irene Llorca, José Guerrero y Emma Calvo, tres creativos publicitarios españoles, han bautizado este movimiento artístico como Arte Covid, una manifestación que ha surgido de forma espontánea en un contexto marcado por el confinamiento social, que ha provocado que muchos artistas encuentren inspiración en el virus y sus consecuencias. «Durante los primeros días de cuarentena nos dimos cuenta de que había muchos amigos y también artistas compartiendo sus creaciones en las redes y que todas tenían como elemento común la pandemia», cuenta en una entrevista con Efe Guerrero, que en aquel momento pensó que podía ser «interesante» crear un archivo a través de Instagram con esas obras de artistas de todas partes del mundo. Según cuenta, la gente en sus casas ha aprovechado su tiempo para hacer cosas que no hacía antes, como por ejemplo pintar, dibujar o hacer fotografías y así expresar sus sentimientos y contar cómo estaban viviendo la situación. «Cuando todo pase habrá testimonios, datos y cifras de contagiados y fallecidos y estudios de cómo afectó económicamente el virus en cada país», explica Guerrero, que también ve fundamental recoger un testimonio «emocional» y en este caso artístico de cómo el virus ha afectado a las personas. Y es que igual que cada periodo histórico tiene su representación artística, la crisis sanitaria también ha dejado un profundo rastro en el arte, que para Llorca es «la expresión de los sentimientos y de las emociones» y «de lo que vive uno cada día». Aunque de momento el museo es «necesariamente digital», sus creadores «no descartan», cuando todo pase, llevar estas obras al formato físico, un cierre «muy bonito» para una iniciativa con fecha de caducidad.