Diario de León

OPINIÓN Enrique Vázquez

La gente no se rebela

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El dúo Negri-Hardt (libro del año para quienes andan en procura del nuevo libro de ruta de la izquierda globalizada) cree que «el problema no estriba en por qué se rebela la gente, sino en comprender por qué no lo hace»... La magna conferencia abierta ayer en Johannesburgo servirá, en primer lugar, para constatar que al menos durante otros diez años, los transcurridos desde el precedente de Rio de Janeiro, la gente, que como insiste el aserto popular es muy buena, se ha abstenido de rebelarse y podría seguir así indefinidamente. O casi. Vistas la desigualdad creciente entre el Norte y el Sur, lo probable es que la seguridad planetaria siga dependiendo del control ejercido por los Estados Unidos y sus aliados en las instancias militares septentrionales y que la así llamada «deriva africana» siga siendo vista como objeto de caridad internacional y operaciones humanitarias puntuales. Frente a los ensayos de globalizar las soluciones si la economía es global, EE. UU expresa reservas: las que, en definitiva, conlleven obligaciones firmadas, compromisos escritos, límites a su liderazgo mundial como el Protocolo de Kyoto, el Tribunal Penal Internacional o el Tratado sobre minas anti-persona... El presidente no viaja a Johannesburgo, un indicio en el sentido indicado, pero envía a su Secretario de Estado (y no meramente al de Comercio, que sugeriría que Washington sólo propone librecambismo y desarme aduanero). Bush, en cambio, sí acudió en marzo en México a la Conferencia Internacional de Financiación del Desarrollo tal vez porque todo había sido cuidadosamente pactado (incluyendo arreglos para evitar que el presidente pudiera cruzarse con Fidel Castro). Colin Powell pasa por ser la personalidad menos conservadora o menos reaccionaria del gobierno Bush. Su condición de afro-americano le da en Sudáfrica, además, como un plus ambiental asimilable a un prejuicio favorable. Pero nada más: sin duda alguna, el Secretario de Estado servirá, con su moderación formal habitual, el designio de su gobierno, poco identificable con los fundamentos del llamado «desarrollo sostenible».

tracking