Frente a los exámenes de septiembre, los expertos recomiendan hacer descansos cada dos horas de estudio, no abusar de bebidas estimulantes y dejar las materias fáciles para el final
Una segunda oportunidad
Quienes han pasado el verano entre libros y apuntes apuran los últimos días de estudio antes de intentar demostrar que el haberse quedado sin unas buenas vacaciones ha servido para algo. Una situación que hay que afrontar con las mejores técnicas para rendir al máximo y así obtener resultados satisfactorios. Tener una mesa y una silla de estudio adecuadas, no dejar toda la materia para última hora, no excederse en el consumo de estimulantes para mantenerse despierto, hacer descansos cada dos horas y evitar estudiar el día antes del examen son algunas de las principales recomendaciones de los especialistas. El primer paso es buscar un buen lugar de estudio, ya que es donde el alumno pasará largas jornadas. Cada persona tiene sus propias preferencias (habitación, biblioteca), pero sea cual sea el lugar elegido es necesario que éste cumpla una serie de requisitos: un ambiente que invite a la concentración, con buena ventilación y que sea lo menos ruidoso posible. La luz también juega un papel fundamental, especialmente si es artificial. El foco de luz debe estar situado por encima de la cabeza para que ilumine verticalmente la zona de estudio o de atención de la mirada, y se recomienda que se utilice una bombilla de una potencia no excesiva para que no dé mucho calor y de color azul, cuya luz es completamente blanca. Las malas posiciones que se adoptan mientras se está estudiando ocasionan muchas veces importantes problemas de espalda y contracturas musculares. Por eso, la mesa de estudio debe estar a una altura que impida adoptar una postura inclinada y que obligue a los brazos descansar sobre la superficie formando un ángulo recto. Llega el momento clave Es el día y conviene no llegar con el tiempo demasiado justo para no aumentar de forma innecesaria los nervios. Mientras el estudiante espera a que comience el examen, lo mejor es que evite reunirse con los compañeros para resolver dudas de último momento, ya que no sólo no conseguirán aclararlas sino que además incrementará el nivel de ansiedad. Una vez entregado el cuestionario, lo primero es hacer una primera lectura general y, después, otra más profunda asegurándose que se entienden las preguntas que se plantean. Si se ''queda en blanco'' no conviene agobiarse. Se recomienda cerrar los ojos e iniciar una serie de respiraciones profundas y lentas que ayuden a relajarse, y concéntrese en alguna imagen agradable. Hay que distribuir el tiempo del que se dispone para no verse apurado al final y tener que dejar alguna cuestión sin respuesta. Lo mejor es empezar contestando aquellas preguntas que mejor se saben sin extenderse demasiado, limitándose sólo a lo que se pregunta, porque si queda tiempo siempre se podrá volver sobre ella para completarla. Una vez que se ha terminado de contestar el examen conviene repasarlo para asegurarse que no hay faltas de ortografía. El tiempo se ha acabado, y una vez fuera de clase es mejor no comparar las respuestas con los apuntes. La suerte ya está echada.