Diario de León

Cornada de lobo

Fuera todos de mi iglesia

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Rouco, el cardenal, ha sacado unas normas para el uso público de iglesias y ha dicho que de montar encierros, tururú; y que tampoco se permitirán rodajes de películas; y los conciertos, suprimidos también, salvo los de música ad hoc, en cuyo caso los intérpretes jamás se situarán en el presbiterio, díga usted que sí, eminencia, atíceles con el báculo, que los músicos suelen ser gente perdularia y descreída como los cómicos y las artistas frívolas. Fuera todos... Lo cierto es que muchas catedrales, templos o ermitas romeras acaban siendo bulla, sarao y odeón, conciertazo de visones y Penderecky a la batuta. No van a rezar ni dejan hacerlo con tanto meneo sinfónico y espectáculo. Llenan de ruido el lugar donde deben nacer silencios. Quebrantan la paz y espantan al beaterio. Así que se acabó: llegó monsegnieur le cardinal y mandó apagar. Ha hecho bien, dice el coro que siempre acompaña a Rouco en estos lances de manteo y teja colorada... Yo no le aplaudo, eminencia, pero voy a ver si le entiendo: Fuera los encierros. Llenan templos y sacristías de colchonetas y telares, bloquean el culto, comen de plástico y tiran envases, enguarran el sagrado recinto y sólo Dios sabe si no porfanarán el lugar fornicando, que son muy rojos estos del sindicato y hacerlo en una iglesia les pirra y les pone. Además, ahora los encierros ya no suelen ser de gente oriunda, sino de emigrantes, moros de fe rabiada y gente del arroyo que acuden a la sombra de la Iglesia; y esa maldita tropa ni siquiera está bautizada; fuera con ellos, eminencia, fuera con los «locus apellationis»; y derogue de una vez el obligado amparo cristiano que se les debe a los que tienen sed de justicia y a los perseguidos, que les den polculo sopas, sí señor, o sea, sí monseñor. Y fuera penículas y actores de pecado redomado, cámaras y focos, aunque supongo que no tocaremos el estaribel televisivo de bodorrios reales o de alcurnia, retransmisiones de follón o el sustancioso negocio de fotógrafos nupciales en exclusiva. ¿Supongo bien? En cuanto a los conciertos, ahí sí que me desconcierta su eminencia reverendísima... pues con sólo tres compases de la sexta de Beethoven se llega a Dios muchísimo antes y mejor que con diez sermones suyos retacados de dogma y gesto adusto.

tracking