cartas al director
c Amadeo Vázquez Prieto titula su carta ‘In memoriam’: «Esta semana falleció en León don Saturnino Rodríguez González, sacerdote jubilado que durante 32 años fue párroco de Santa María del Páramo, cuya Corporación lo nombró hijo predilecto el año 2005, al cumplir sus bodas de oro sacerdotales. Nacido en Prioro el año 1932 inició su formación en la Preceptoría de Morgovejo, cercana a su pueblo, en tiempos fuertes de escasez, obediencia, disciplina y formación sacerdotal muy exigente. Ordenado en 1955, tras unos meses colaborando en la parroquia de Las Ventas de León, fue nombrado párroco de Laguna Dalga, luego de Grisuela y finalmente en 1975 de Santa María, es decir toda una vida pastoral dedicada generosamente al Páramo. Aparte de sus aciertos en la brega diaria (recuperó para el patrimonio la iglesia de Grisuela, restauró la de Santa María, dio clase en el Instituto Valles del Luna, etc. etc.), aparte de la dedicación y entrega, quede para el recuerdo su extrema bondad, su carácter y cercanía con la gente (feligreses y no feligreses) y nuestro agradecimiento. Que Dios lo tenga en su gloria».
c Félix Chamorro escribe a ‘Arsenio Alvarez Alvarez, en recuerdo’: «Escribía yo, en la contraportada de tus memorias: Te deseo larga vida para seguir disfrutándote. Y han pasado más de diez años, para que nos dejaras, precisamente el Día de Todos los Santos.
Arsenio, de Villalobar, fue un entrañable vecino, amigo de todos, comerciante, agricultor, ganadero, cultivador del mejor vino, de un tostadillo especial, único, compositor y recitador de poemas y un largo etc. A muchos amigos, que nos dejaron, los despediste con bonitas palabras en los periódicos de la capital y también en la Iglesia, entre otros Alfredo, Percio, Parra, Turredo, Luis, Valerio, Lito y otros muchos que compartieron contigo muy buenos ratos en la bodega y fuera de ella. Cocinabas como nadie. Todos te vamos a echar de menos, querido Arsenio. Descansa en paz».
c Catalina Lagunas Villanueva escribe ‘¡A la cárcel!’ «La cárcel de por vida, es lo que merece el asesino de Lardero, tras matar a un niño de 9 años atraído con engaños a su domicilio. Pobre niño, no alcanzo a imaginar el dolor de esa familia, la consternación del vecindario y el miedo, el temor de los amigos en el parque rehuyendo al depredador que merodeaba alrededor de sus futuras víctimas, como si de una hiena se tratase.
¿Cómo ha podido suceder este drama? ¿Cómo es posible que este inhumano fuera regurgitado a la sociedad, tras reincidir en agresiones sexuales y muertes? ¿Porqué se han obviado las observaciones sobre su peligrosidad si todo apuntaba a que iba a reincidir?
Obviamente el sistema ha fallado y no ha sido capaz de proteger la vulnerable vida del pequeño estando, sin embargo, obligado a garantizar la del asesino y a proporcionarle, según solicita, la asistencia de un sacerdote.
Que Dios se apiade de su alma, si es que la tiene».
c Quike Ramírez titula su carta ‘Los 387 bloqueados’: «‘¿Podría hablar con el responsable de la empresa?’ Y ahí es cuando dices que ya sabías tú que no tenías que haber contestado a esa llamada. Soy autónomo, y mis números de teléfono aparecen en infinidad de directorios y guías. Y eso, que se supone que debería ser una ventaja para mi negocio, se ha convertido en un incordio mayúsculo desde hace tiempo.
Por mucho que tanto mis números particulares como laborales estén en la Lista Robinson, el goteo de llamadas silenciosas, comerciales o simplemente molestas, es incesante. Y a todas horas. El identificador de llamadas de mi móvil, que se nutre de las webs que se dedican a recopilar todos esos números que llaman a su antojo y sin consideración alguna, me ahorra el descolgar alguna que otra vez, pero siempre van por delante, y siempre hay un número nuevo.
Y lo peor de todo es que entre tanta llamada inútil, al final acabas dejando de atender la de algún potencial cliente, porque tampoco te puedes poner a devolver todas las que tienes en tu lista de llamadas perdidas, cuando sales de una reunión o has tenido un rato el móvil en silencio.
Desde hace un tiempo, cuando detecto un número de estos, lo bloqueo y lo añado al contacto ‘No contestar’. Pues bien, hace unos días miré por curiosidad, y el ‘Sr. No Contestar’ cuenta ya con 387 números de teléfono en su haber.
¿Cesará esto algún día? Espero y deseo que sí, porque estoy viendo que al final me acabarán llamando de El Hormiguero para preguntarme que si ‘sabe usted qué es lo que quiero’, y me quedaré sin premio por evitar contestar a un número desconocido. Habrá que tomárselo con humor, qué remedio».
c Fernando Bordeu Soto ve ‘Como niños pequeños’: «Cuando yo era pequeño daba igual que te comieras un donut, un bollicao o una palmera de esas gigantes. Lo quemabas todo en la calle. Es más, luego llegabas a casa y te zampabas el bocata de foie gras de media pistola.
Eran otros tiempos en los que los chavales jugábamos hasta el anochecer. Conocíamos nuestros barrios como la palma de la mano. No quiero decir que fueran mejores tiempos, solo que quemábamos lo que nos echasen en la caldera.
Supongo que las costumbres cambian y también los ultraprocesados, ahora les entran hasta por el móvil. Los chavales tienen vidas más sedentarias y el marketing también es más agresivo con ellos. Así que no veo mal que se regule su publicidad. Después de todo, no hay más que ver los índices de obesidad. Si algo es malo para la salud, no se prohíbe, se regula y punto.
Pero ya sabemos que hoy en día todo se politiza y si tu dices A, yo diré B. Siempre. Digas lo que digas, diré lo contrario. Los políticos parecen niños pequeños Y eso es bastante triste, más triste que un niño comiendo una manzana».
¿Considera que la consejera de Sanidad debería dimitir ante las críticas hacia su gestión que surgen de todos los ámbitos?
SÍ 29%
NO 71%
Confía en que
la Mesa de León será recuperada con éxito tras las reclamaciones de los sindicatos
y la patronal?