Diario de León

Habrá vida más allá de los baches

La conservación aglutina la nueva táctica de la obra pública en las carreteras leonesas

Luis Urdiales
León

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El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) adjudicó meses atrás un contrato para la ejecución de diversas operaciones de conservación y explotación en carreteras de titularidad estatal en León con un presupuesto de 13,4 millones de euros. La duración del contrato

es de tres años, con posibilidad de prórroga por otros dos años.

Este contrato forma parte del programa de conservación y explotación de carreteras de Mitma, que permite mantener la vialidad en la Red de Carreteras del Estado para que sea accesible en

adecuadas condiciones para todos los ciudadanos. El sector afectado es el número 2 de la provincia de León, que incluye 10 tramos de carreteras de la N-630, la N-120, N-601, N-621 y las rondas de León.

El nuevo modelo de contratos de servicios para la ejecución de operaciones de conservación y explotación en la Red de Carreteras del Estado persigue ofrecer un servicio integral de movilidad al usuario, mejorar el estado de la carretera y optimizar los recursos públicos. A través de ellos

se realizan trabajos de ayuda a la vialidad y conservación ordinaria de las carreteras, para permitir que la carretera y sus elementos funcionales dispongan de las mejores condiciones de vialidad y seguridad posibles. Se prevé actuar también en la LE-30, que es una de las vías que presenta un peor estado de conservación en el entorno de León.

Se mantiene de esta forma la tendencia de la estrategia conservadora en medio d ela crisis y a falta de ampliación de las estructuras existentes. A León le falta la Ronda Norte para cerrar el anillo de circunvalación, pero el proceso será lento y tortuosos, tal y como se precia en la lentitud de las gestiones, que de momento no pasan de la realización de catas, destinadas a fijar un diseño de proyecto, con algunas alternativas que deberán pasar antes el filtro del tiempo de exposición pública para sus alegaciones; todo, con un ritmo lento.

Mientras llega ese momento de volver a recibir inversión en nuevas carreteras, León se agarra a la táctica de preservar y que no empeore el estado del firme actual que pisan los coches en la provincia.

La táctica de la reserva se extiende por la A-6, donde está prevista una inyección económica procedente de los fondos europeos de nueva generación para sostener y rehabilitar, mantener pilastras en los viaductos, puentes, vigas y tirantes.

En ese tramo de la política de conservación se acometen desde hace meses obras de mejora en la intersección de la N-120 en el límite con la provincia de Orense, que causa trastornos notables a los usuarios que llevan destino a las localidades del oeste de la provincia y que tratad de acceder a los núcleos del valle del río Cabrera; el tramo de la Barosa es un ejemplo de cómo la obra de conservación afecta también a la movilidad. Esta política de reserva y conservación de estructuras viales fue un clamor en León a lo largo de la última media docena de años; se puede colocar la actuación en la A-66, la León-Benavente, para explicar este proceso que inauguró un nuevo tiempo en el área de la obra pública en la provincia leonesa. Obra para sostener, aplicar medidas correctoras, tratamiento de paliativos, según el grado de deterioro del firme que se presentaba en esta prolongación d ela ruta de la Plata por la provincia leonesa, en un eje esencial para las comunicaciones norte sur.

El tren también pide a gritos un modelo similar en las rutas de las vías convencionales.

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