El pájaro que inspiró a Mozart

DF4P6F7-22-08-07-9.jpg
dl
El 27 de mayo de 1784, Wolfgang Amadeus Mozart se encontró en una tienda vienesa con un coqueto estornino que cantó una versión improvisada del tema de su Concierto para piano n.º 17 en sol mayor. Al percibir un espíritu afín en el joven pájaro, lo compró y se lo llevó a casa como mascota.
Durante tres años, el estornino vivió con Mozart, influyendo en su obra y sirviéndole de compañero, distracción, consuelo y musa. Le tenía tanta estima que a su muerte le organizó un solemne funeral con todos los colegas vestidos de luto riguroso, lo enterró en el patio de atrás de la casa, y con gran pena incluso le dedicó un entre sentido y burlón poema conmemorativo. Ese funeral lujoso que el azar le negó al compositor, quien apenas cuatro años después moriría con tan solo 35 años de edad, empobrecido, y sería enterrado en una triste fosa común.
Dos siglos después, los estorninos son vilipendiados incluso por los conservacionistas más compasivos. Como especie invasora no autóctona, invaden hábitats sensibles, compiten con las aves locales por los lugares de anidación y el alimento, y diezman los cultivos.
La ornitóloga y naturalista Lyanda Lynn Haupt, autora de El estornino de Mozart (Capitán Swing) conoce bien las tensas relaciones de estas aves con otras especies y el medio ambiente. Pero, tras rescatar a una cría de estornino, quedó encantada con esa inteligencia y el espíritu juguetón que habían maravillado a su compositor favorito. Haupt explora el improbable y extraordinario vínculo entre uno de los compositores más apreciados de la historia y uno de los pájaros más comunes de la Tierra. Las historias entrelazadas de la mascota de Mozart y del estornino de Haupt ofrecen una insólita mirada a la amistad entre humanos y animales, al mundo secreto de los estorninos y a la naturaleza de la inspiración creativa.