Diario de León

No hay que competir con las máquinas

Campamento. Al contrario de lo que la ciencia ficción hace pensar, las nuevas tecnologías no son nuestro enemigo, sino un recurso que puede ayudar a desarrollar proyectos y aumentar nuestra creatividad. Fab Lab vuelve este verano con su campamento tecnológico. 

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Fab Lab León es un innovador laboratorio digital que ofrece capacitación práctica en nuevas tecnologías, centrándose en un enfoque basado en proyectos. Este espacio creativo brinda acceso a tecnologías de fabricación digital para transformar las ideas en prototipos y desarrollar diversas creaciones y proyectos de fabricación personalizados. En Fab Lab León, se pueden encontrar todas las herramientas necesarias para materializar tus conceptos y llevar tus habilidades creativas al siguiente nivel.

En verano tienen un campamento. Un programa formativo donde niños y jóvenes diseñan y construyen artefactos gracias a las nuevas tecnologías y a la fabricación digital. Es único en León y de los pocos a nivel nacional y mundial. El programa consta de proyectos donde se aplica todo lo aprendido y siempre con un toque personal.

Nuria Roblés Miguel es ingeniera industrial y responsable y manager del Fab Lab de León. «Muchos niños no podían venir durante el curso a las extraescolares por lo que las familias solicitaron las clases en verano.» explica Nuria. «Aquí enseñamos cad aparte del proceso en dos fases: una donde aprenden la tecnología y otra donde la aplican. Se puede hacer casi de todo».

Un verano didáctico
Un programa formativo donde niños y jóvenes diseñan y construyen artefactos 

El límite de edad establecido es de siete años, ya que a esa edad las manos de los niños son todavía muy pequeñas para manejar adecuadamente el ratón. Además, si se comparan con niños mayores que tienen más destreza, es posible que se sientan frustrados al no poder realizar ciertas tareas con la misma facilidad. «Muchas veces vienen niños que han venido a los campamentos a pedirnos que les construyamos un proyecto con nuestros equipos. Eso es lo mejor, que salgan fuera y presenten soluciones a problemas y encuentren utilidad a todo lo aprendido» cuenta la responsable».

Cada día los niños aprenden un nuevo proceso que se aplicará en el proyecto final y se llevan a casa un aparato y proyecto. «Lo más importante es que hagan las actividades sobre algo que les apasione. Si a un niño le pones a hacer una pegatina de su coche favorito, lo va a hacer encantado».

Las familias quieren tener a sus hijos activos, que aprendan todo lo necesario para el nuevo mundo de las tecnologías.

Empezar simple
Hay dos fases: primero se aprende cómo funciona la tecnología para después poder aplicarla

Una niña del campamento afirma que «es una experiencia única y que haces muchos amigos»No es poco habitual que los niños repitan varios veranos o vayan mas de una semana.

Es importante que empiecen con cosas simples y lo primero que se les enseña es a vectorizar. vectorizar es el proceso de convertir una imagen o gráfico basado en píxeles (imagen rasterizada) en una imagen vectorial. Las imágenes rasterizadas están formadas por una cuadrícula de píxeles y, por lo tanto, tienen una resolución fija, lo que significa que al aumentar su tamaño, los píxeles se vuelven visibles y la calidad de la imagen se degrada.

 Ahí ya se les da la opción de elegir hacerlo de lo que más les guste. Una decisión que provoca más atención y ganas.

El último día del campamento tienen tiempo libre para que puedan aplicar todo lo aprendido de formas variadas.

Fab Lab León se convirtió en el segundo en España en su tipo. Para establecer un laboratorio similar, es necesario cumplir diversos requisitos que aseguren que en cualquier lugar donde se encuentre, se cuente con la misma maquinaria y procesos. Esta característica lo convierte en un proyecto con impacto local pero con una perspectiva globalizada. 

Cerebros plásticos
Los niños tienen la capacidad de adaptarse rápidamente a nuevas situaciones

Disponen de máquinas para hacer muebles, cortadora láser, impresión 3D o un escáner. Con todo ello se pueden hacer camisetas, prototipos, cortar telas, grabar letras y muchas otras cosas.

Otro niño de doce años cuenta que «ya había estado en otros sitios de robótica y vi en Fab Lab un paso adelante para mi formación. Esto me ayudará en mi futuro porque ahora todo esta relacionado con la informática».

Edgar de la Rubia Lechado (41 años) tiene un máster en comercio internacional y comercio exterior además de otro llamado Fab Academy, un master Internacional en Fabricación Digital, de 6 meses de duración, para la creación rápida de prototipos e innovación. Se dedica al márketing y llegó a este laboratorio de fabricación para hacer el programa de Fab Academy en 2016.

«Es un choque de mentalidades de lo que yo venía estudiando en márketing. La protección paso a la cultura del mundo abierto y transmitir conocimiento» explica.

Ahora es profesor en el campamento de verano, una experiencia «muy gratificante y sorprendente». La creatividad y las ideas de los niños son lo que más me llama la atención. Está convencido de que muchas empresas estarían dispuestas a pagar por estas habilidades tan valiosas. «Ellos nos enseñan nuevas perspectivas que ni se nos pasan por la cabeza» afirma Edgar.

Aprender de errores
En Fab Lab aprenden de la experiencia, la práctica y los errores y forjan un pensamiento crítico

Los niños tienen cerebros más plásticos, lo que significa que su cerebro es más flexible y capaz de adaptarse rápidamente a nuevas situaciones y aprender nuevas habilidades. Esta capacidad disminuye con la edad, lo que puede hacer que a los adultos les cueste más aprender cosas nuevas, incluidas las tecnologías.

En Fab Lab aprenden de la experiencia, la práctica y los errores. Absorben conocimientos a medida que los utilizan y como a los niños les gusta llevarse lo que construyen en el día a casa, procuran aprender de lo que han hecho mal y no repetirlo.

Los adultos a menudo llevan consigo prejuicios y hábitos arraigados que pueden dificultar el aprendizaje de nuevas tecnologías. Los niños, al tener menos experiencia previa, no tienen estos obstáculos y están más abiertos a aprender de manera fresca y sin restricciones.

«Ver su evolución es impresionante. Empiezan casi con timidez en el uso de las herramientas y acaban el curso creando de forma autónoma cosas frescas e innovadoras que es lo que nos hace falta» añade el profesor. Estos niños son nuestro futuro y por eso es importante fomentar la innovación para enfrentar los desafíos del futuro y contribuir al progreso de la sociedad en general.

En Fab Lab León aprenden a desarrollar ideas y construyen un pensamiento crítico para aplicarlo en el día a día.

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