«Mataron a inocentes»
Melchora González Soto, Chora, tenía 11 años cuando sacaron de casa a su hermano Urbano en septiembre de 1936. Desde entonces no dejó de recordarle ni un solo día de su vida. «Todos los días le recordaba», apunta una de sus hijas, Carmen Trancón González, emocionada tras visitar el cementerio de Valencia de Don Juan donde desde 2002 una placa recuerda a su tío y a los otros cinco coyantinos que fueron asesinados en Villadangos, aunque pudo haber una séptima víctima: el maestro natural de Villacorta que llevaba dos años en Valencia de Don Juan. «Mataron a inocentes, no sé si por envidias o por qué», asegura Carmen, agradecida a todas las personas que han colaborado en la búsqueda e identificación de las víctimas de Villadangos. Cuando la ARMH le entregue los restos quiere enterrarlos junto a Melchora, que desde el pasado 20 de enero está enterrada en el cementerio de Valencia de Don Juan. Será como cerrar el círculo de una historia familiar que ha pesado sobre todos. «Yo no lo conocí, pero es nuestra sangre», afirma.