«Las luchas de poder están en el corazón de las relaciones»

El escritor, finalista del premio Planeta, Alfonso Goizueta
niare rodríguez pérez
El finalista del Premio Planeta, Alfonso Goizueta, quien ha presentado su novela La sangre del padre en Zaragoza, ha señalado que «las luchas por el poder siguen estando en el corazón de las relaciones humanas» a pesar de que hayan cambiado los medios. El joven escritor, de 23 años, ha asegurado en una entrevista con Efe que no le «encajaba» la idea de que el poder «solo estaba movido por la ambición y el orgullo desmedido», y ha querido dar un paso más y aportar «sentido y sensibilidad» a la historia y a la vida de Alejandro Magno.
—¿Cómo es ser finalista del Premio Planeta?
—Te sientes un poco abrumado porque siempre es algo con lo que sueñas, pero que pasa a gente que no eres tú. Yo siempre veía que se lo daban a gente que tenía más años de carrera, pero empezar mi carrera literaria con este premio ha sido apabullante. Estoy muy agradecido por el enorme espaldarazo que supone, la verdad.
—¿Cómo recibió la noticia?
—De una forma un poco rocambolesca porque mandas el manuscrito a un email y piensas que no lo recibirá nadie nunca. Sin embargo, quince días antes del premio te llaman desde el Planeta advirtiéndote de que va a salir una nota de prensa con los diez finalistas y que no te extrañe si ves tu nombre, y después te invitan a la cena de Barcelona por «si pasa algo». No lo dudé, por supuesto. Con ir ya has conseguido una victoria y el día de la cena, cuando ves que tu novela va sobreviviendo las distintas votaciones, te puedes imaginar la emoción.
—Es una novela histórica centrada en el reinado de Alejandro Magno, ¿cómo es llevar una historia como esta al gran público?
—Tienes que hacer un ejercicio de empatía. Sobre Alejandro se ha escrito muchísimo, pero no conocemos casi nada del Alejandro más íntimo, que era un joven hombre que sufría. Es una novela de aventuras, de intriga y de superación personal con elementos de ficción que forman parte de mi imaginación, pero requiere de un proceso de documentación. No obstante, cuando escribes una novela histórica no quieres escribir una tesis doctoral así que tienes que pensar en tus lectores y que vas a producir una obra literaria que sea entretenida.
—¿Cree que esta parte de la historia se ha invisibilizado o que no se ha tratado tanto?
—Yo no escribo con la intención de hacerlo. Para mí escribir es un ejercicio muy intuitivo en el que vas poniendo palabras y construyendo una historia y un mundo. La parte humana de Alejandro Magno está invisibilizada porque no hay fuentes.
—Se abordan las relaciones entre padres e hijos, así como el papel del poder.
—Creo que son las partes más interesantes de la novela. Aunque hayan pasado 2.300 años vemos que las luchas por el poder siguen estando en el corazón de las relaciones humanas, lo que pasa es que han cambiado los medios. En la novela se ve la parte oculta de quien ejerce el poder y cuáles son las consecuencias de quien ejerce un poder tan tiránico como el que tenía Alejandro Magno. A mí nunca me encajaba la idea de que simplemente podía estar movido por la ambición y el orgullo desmedido, sino que tenía que tener un poco más de sentido y sensibilidad. Quería saber quién era la persona que se retraía en su habitación por la noche y tenía que convivir con el hecho de que esa mañana igual habían mandado asesinar a uno de sus generales. Quería saber cómo era ese tirano que convive con el joven.
—¿Ha sido complejo el proceso de unir estas dos vertientes?
—sí, pero ahí estaba la gracia de la novela. En que de repente este joven que sale de Gregia con aspiraciones de libertador acaba teniendo costumbres de los persas a los que había querido destronar. En este proceso, lo más interesante es cómo impactó en sus relaciones personales y, especialmente, en su gran historia de amor con Efestión, que se va volviendo también más tiránica. De una relación de hombres iguales se pasa a una de amo y esclavo, de tal forma que altera la vida de todos los personajes.
—¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de esta época, sobre la que hay ciertos prejuicios?
—Me ha sorprendido el papel que tiene la mujer. Muchas veces pensamos en la novela histórica sobre guerreros, pero haciendo la investigación y escribiendo, ha sido fascinante ver el enorme poder que tenían las grandes matriarcas de los imperios. Las mujeres han quedado muy invisibilizadas por la historia porque los historiadores las han ignorado.