UNA HISTORIA ÉPICA
Albina y Nicolás, los últimos protagonistas de la pintada ¡Viva la Universidad Libre!
La leonesa Albina Pérez es homenajeada este sábado en León por Memoria Democrática en un acto al que asistirá su compañero Sánchez-Albornoz, quien la introdujo en la FUE: "Antes nos jugábamos la vida o la cárcel por la democracia, ahora se protesta por todo"

Albina Pérez, el día de su centenario, el 25 de febrero de 2025.
La pintada ¡Viva la Universidad Libre! que una fría mañana del invierno de 1947 apareció sobre la fachada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid (hoy Complutense) fue el primer grito estudiantil contra la dictadura franquista.
Este sábado se revive el episodio en León en el homenaje que la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, del Ministerio de Presidencia, brinda a la leonesa Albina Pérez, una de las integrantes de la célula de la FUE que ejecutó la pintada subversiva. Albina fue la encargada de comprar la pintura.
Su compañera Mercedes Vega, estudiante de Química, agregó nitrato de plata para que las letras no fueran visibles durante de la noche. Al amanecer los nombres de Machado, Lorca, Hernández junto a las proclamas «Viva la FUE! y ¡Viva la Universidad Libre! provocaron un cataclismo en el campus que hizo saltar todos los resortes del régimen para parar la protesta.
Albina Pérez, que acaba de cumplir los 100 años el 25 de febrero, y Nicolás Sánchez Albornoz, con 99, son los últimos protagonistas de aquella hazaña histórica que cambió el rumbo de sus vidas y las de sus compañeros y, marcó la senda del movimiento estudiantil que años más tarde resurgiría con fuerza contra el franquismo.
En menos de un mes, fueron detenidas 16 personas y 15 fueron condenadas a penas de prisión. «Yo era uno de los miembros destacados de la FUE —que se había creado contra otra dictadura anterior, la de Primo de Rivera— y buscaba compartir las ideas con otros compañeros, sondeando delicadamente. Una de las personas con las que me abrí fue Albina, así que me considero el inductor de que se implicara en aquello, que la condujo a caer y pasar dos años en la cárcel de mujeres», recuerda Nicolás Sánchez-Albornoz por teléfono desde un café de Madrid.

Nicolás Sánchez-Albornoz durante el homenaje que le tributaron en la Universidad Complutense en 2023.
Este sábado estará junto a su vieja compañera en el homenaje y también recibirá un diploma de reconocimiento. «Es muy grato poder estar en un momento en la homenajean por esta decisión que tomó y, sobre todo, ver que está en pie», subraya.
Para Albina, la presencia de su amigo Nicolás es uno de los regalos del acontecimiento que espera que sirva para que la sociedad actual sepa que «antes nos jugábamos algunos la vida y otros la cárcel por la democracia, ahora se protesta por todo». Un poco tarde porque se va a cumplir medio siglo de la muerte de Franco y 47 desde que se aprobó la Constitución. «Tenemos mala memoria, en eso hemos fallado», sostiene.
Abrumada por lo que se le viene encima este sábado, agradece el gesto y el interés por recuperar la aportación que hicieron en su época estudiantil y reconocer el sacrificio que supuso en sus vidas. El homenaje, que se celebra a partir de las 11.30 horas en la Fundación Sierra Pambley, se cerrará con el concierto «Si me borrara el viento» (historia de la canción protesta en España).
El sumario 140.189 del Juzgado Especial de Delitos de Comunismo y Espionaje se cerró con condenas de uno a ocho años. A Albina Pérez le condenaron a dos años y cumplió 14 meses. «En los años de más hambre redimí condena por hacer un curso de cocina», dice con sarcasmo.
Para Nicolás Sánchez-Albornoz la sentencia fue demoledora: seis años de cárcel. «A los 22 años la expectativa de seis años en la cárcel era algo muy duro, así que decidí escaparme», apunta. Junto a su compañero Manuel Lamana protagonizó la fuga de Cuelgamuros donde cumplían condena en trabajos forzados para la construcción del Valle de los Caídos, con la ayuda de la Asociación Internacional de Estudiantes, que Fernando Colomo llevó al cine en 1998. «No había hecho la mili y nos juzgaron generales y coroneles. Era todo absurdo».
«Nicolás en cuanto llegó a Francia me mandó un libro de historia en francés desde Carcasonne. Cuando vino a León por la fundación Sánchez-Albornoz fue a la calle de La Sal y le dieron mis señas de aquí». Había pasado medio siglo. Volvía tras las huellas que don Claudio Sánchez-Albornoz dejó en León con su estudio de la vida en una ciudad medieval en el año 1000 y las de su propia vida, para reanudar una amistad que la dictadura interrumpió con su aparato represor. Eso también es la historia.
Albina quiere que sea un homenaje a todos los que participaron en aquella acción épica que para ella era solo el deber de luchar contra el franquismo, en un momento en que el triunfo aliado en la II Guerra Mundial había alentado la esperanza de que la democracia podría llegar también a España.
Las 16 personas detenidas y juzgadas ante un tribunal militar fueron: José Castelo Carracedo, Luis Chamorro Rubio, Ignacio Faure Rodrigo, Antonio Gil Burillo, Óscar Kriales Castillo, Manuel Lamana Lamana, Antonio Lozano Martínez, Fernando Rico Rodríguez, Nicolás Sánchez-Abornoz Aboin, Mercedes Vega Martín, Albina Pérez Fernández, Gerardo Martía Renart Prieto, Javier Sanz Faure, Pablo Pintado Rivas, José Antonio Matanzos Molero y Eleuterio López Linares Puente.
José Castelo Carracedo, el multicopista, quedó en libertad.