BAR CON SOLERA
Primer día sin el Español
El centenario bar coyantino echa la trapa tras 30 años al cargo de la familia que recogió el último testigo

La familia y descendientes que han regentado el bar Español hasta su cierre anoche.
El legendario bar Español de Valencia de Don Juan busca relevo desde hace meses y sigue en ello. Pero de momento, echa la trapa. Hoy es el primer día en que los afamados churros de este establecimiento no acompañarán el desayuno de los coyantinos.
Eva, Manolo y Froilán han sido los últimos en regentar el establecimiento que Leonardo y Florencia cogieron hace más de tres décadas. Procedentes de La Mata del Páramo, la familia tuvo durante diez años el bar Las Vegas que durante cinco compatibilizó con la churrería en la Plaza Chica antes de embarcarse en la empresa en la que han trabajado hermanos, cuñadas, hijos y sobrinos.
Pero la saga hostelera se acabó. «Nuestros hijos ya tienen sus carreras y sus trabajos y, además, si se hubieran quedado ellos, nosotros no nos jubilaríamos nunca», señala Eva. Maestros e ingenieros que se han criado entre la barra y las mesas.
«Para estar detrás de una barra no hacen falta estudios», asegura esta mujer a la luz de su propia experiencia. «Con 18 años, mi padre me puso a trabajar en en el bar y hasta hoy». El sábado tuvieron la despedida, un día de fiesta en que recibieron a la clientela disfrazados de marineros y fueron agasajados con la música de la Banda Municipal de Valencia de Don Juan.
«Nos da mucha pena, hemos llorado muchísimo», admite Eva, agradecida por la respuesta de la gente. «Nos hemos sentido muy arropados».
«De momento, voy a descansar», asegura. Los que ya se han jubilado son Froilán y Manolo. Uno hace ya algún tiempo y el otro desde hoy mismo.
Todavía tienen esperanza de que alguien tome el relevo de este bar centenario que, según sus noticias, ha tenido al menos otros dos dueños antes que esta familia.
El Español es recordado como el lugar de tertulia y uno de los puntos más concurridos cuando se celebraban corridas de toros en Valencia de Don Juan.
El café o el chocolate con churros han sido el santo y seña de este bar en los últimos años. También los vinos al mediodía. Y es que, desde la pandemia para acá, las costumbres han cambiado. «Ahora lo que se da es el mañaneo».
«Tengo muy buenos recuerdos», apostilla. De los momentos malos, salvo el año que murieron sus padres, que fue el «peor» o cuando se jubiló su hermano, ya no se acuerda.