OTRA MIRADA
Edificios emblemáticos de León: Casa Corral Feliú
A principios de 1945, Prudencio Sánchez Barrenechea y Felipe Moreno Medrano proyectaron este edificio para Luis Corral Feliú en un solar del entonces Paseo de la Lealtad, (actual de la Facultad), cuyas obras dirigieron con Eduardo Magdalena Bergia como aparejador

Paseo de la Facultad, nº2.
A principios de 1945, Prudencio Sánchez Barrenechea y Felipe Moreno Medrano proyectaron este edificio para Luis Corral Feliú en un solar del entonces Paseo de la Lealtad, (actual de la Facultad), cuyas obras dirigieron con Eduardo Magdalena Bergia como aparejador. Levantaron el inmueble con estructura portante de muros de carga, y excavaron un sótano parcial para leñeras y calefacción. En la planta baja, encajaron 2 viviendas de alquiler y la del portero al fondo rodeando un portal con su puesto de vigilancia, escalera y ascensor. La primera planta para un despacho profesional y la vivienda del propietario. Y encima, tres niveles más con otras 6 viviendas de renta distribuidas por largos pasillos entre un pequeño patio de luces y tres fachadas: dos principales (una a la calle y la meridional hacia un paso junto a la medianera derecha) y la tercera a un amplio patio posterior.
Dispusieron los alzados simétricos y con la obligada ordenación tripartita. Basamento con zócalo pétreo en una planta baja revocada con vanos verticales de alfeizar en plano inclinado y sencilla portada clasicista por el Paseo con pilastras jónicas bajo dintel o arco plano de siete dovelas y cornisa que recorre toda la fachada. El cuerpo noble de tres plantas con paños de ladrillo cara vista abriendo huecos recercados con molduras clásicas entre esbeltas y bellas pilastras (también jónicas) de piedra artificial que parecen sostener el tercer orden del mismo material a modo de gran entablamento con resaltada imposta como arquitrabe, friso de balcones y barandillas de forja entre más pilastras desornamentadas, y la prominente cornisa denticular que remata la composición.

Paseo de la Facultad, nº2.
En la fachada meridional, apacibles “terrazas cubiertas accesibles desde las estancias importantes”, hoy enfrentadas a las odiosas medianeras del edificio colindante ¡una pena! Y en la esquina, atractivos ventanales trapezoidales con antepechos forjados entre alfeizares y guardapolvos curvos enfatizando la rotonda… Los arquitectos se jactaban de haber “conseguido el aspecto agradable de las fachadas, por las proporciones que existen entre huecos y macizos y entre las zonas revestidas de piedra artificial y las de ladrillo cara vista”… “Materiales eternos”, y un elegante y exquisito lenguaje clasicista tratado con el rigor académico que “flotaba en el aire de aquella época”.