Diario de León

León da paso a las merinas

El rebaño de los hermanos Diban surca las cañadas desde Payuelos a Luna para «pasar el verano al fresco»

Los hermanos Diban retoman la trasterminancia y pasan por primera vez por León.

Los hermanos Diban retoman la trasterminancia y pasan por primera vez por León.virginia morán

Ana Gaitero
León

Creado:

Actualizado:

León amaneció al son de los cencerros y al ritmo de las merinas. El rebaño de 2.500 ovejas de los hermanos Diban —Luis Manuel y Carlos Díaz Bango—, procedente de Sahelices del Payuelo y pueblos aledaños, atravesó la ciudad desde el amanecer rumbo al puerto de Luna, en Robledo de Caldas, en el que «van a pasar el verano al fresco», como apuntó Marta Díaz Bango, hermana de los ganaderos y parte del equipo de apoyo en las seis jornadas de camino.

León dio paso a las merinas que lo tienen por derecho propio desde tiempo inmemorial. «Fue mejor de lo esperado», comentó la expedición trashumante. «La Policía Local se portó de 10 y la gente ha sido muy amable. Hemos estado muy apoyados por León entero y en particular queremos dar las gracias al inspector Amadeo», señalaron.

A un ritmo de 25 a 30 kilómetros diarios, las merinas, entre las que se cuentan 750 corderas de reposición de este año, llegarán el domingo a Robledo de Caldas, junto con el resto de la familia que también pasará el verano en los montes de Luna. Los hermanos Diban, herederos de una tradición familiar que se remonta al menos a sus bisabuelos, han retomado este año la trasterminancia después de varios años sin practicarla.

Durante dos meses, las ovejas pastarán en los frondosos pastos de Luna, en el puerto de Fontanales, mientras el resto del rebaño, otras dos mil cabezas, permanecen en las tierras llanas para la paridera prevista para mediados de julio.

Preñadas bajarán muchas de las que suben al puerto y el tamaño de sus barrigas marcará la fecha de vuelta a los invernaderos, que se reparten en pueblos como El Burgo Ranero, La Aldea del Puente, Villamuñío y Sahelices del Payuelo.

Los hermanos Diban cuentan con dos trabajadores marroquíes y con otro local, Héctor, para pastorear todos los hatajos. «Es un oficio duro. Hay que vivirlo, muy sacrificado pero se lleva bien con amor», comenta Héctor mientras las ovejas atraviesan Sariegos rumbo a Camposagrado donde pasan la tercera noche de camino para iniciar su cuarta jornada."Aparte del beneficio económico, tienes que llevarlo en la sangre", apostilla el pastor.

De los tres días que llevan de camino, hay una cosa que tienen clara. «Hay que cuidar más las vías pecuarias, están llenas de vegetación. Tienen que tener 75 metros y se quedan en tres», lamentan.

tracking