Balcón de lujo del eclipse total de sol de 2026
Una misión científica y turística de la Universidad de Hawai busca en la provincia el mejor sitio para observar la noche solar

Shadia Habbal, astrofísica de la Universidad de Hawai, y el chileno Danilo Torres durante su visita a León para preparar la expedición científica.
España es el mejor lugar del mundo para ver el el eclipse solar total de 2026 y León será un balcón privilegiado para disfrutar de este fenómeno astronómico tan fugaz —durará apenas un minuto y 44 segundos— como inusual. Más de un siglo ha pasado desde que se pudo ver en la Península un eclipse solar total.
La ocasión se espera en la Península desde el 17 de abril de 1912, aunque en Canarias se pudo ver otro eclipse solar total en 1959, según el Instituto Geográfico Nacional.
Desde aquella primavera de 1912 en la que los vecinos de León se echaron al campo provistos de cristales ahumados, anteojos y otros artefactos para contemplar el efecto de la Luna tapando por completo al Sol la ciencia ha dado saltos de gigante.
Los «cazadores» de eclipses programan sus viajes para aprovechar este hito que coincide con el punto álgido de las Perseidas. La ciencia también se prepara para el acontecimiento histórico que moverá a millones de personas.
Si en 1912 se desplazaron hasta León, en concreto a Cacabelos, científicos de París y Madrid, para el 2026 se prepara una expedición del proyecto Wind Solar Sherpas que lidera la astrofísica Shadia Habbal, especializada en el estudio del viento solar y el campo magnético del Sol del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawai.
Treinta años y veinte expediciones recolectando eclipses totales de sol por todo el mundo avalan la expedición que esta doctora en Física ofrece a las autoridades locales y entidades afines en León. Su objetivo es continuar con el estudio de la corona del Sol y en particular de las tormentas solares que se producen en su interior.
El fenómeno astronómico solo se podrá ver en Groenlandia, una pequeña franja de Islandia y España. Las provincias de León, Palencia y Burgos han sido elegidas por Wind Solar Sherpas como lugares con condiciones más favorables para la expedición científica y turística.
El proyecto empezó en 1995 con un eclipse en la India. «El eclipse total de Sol es la única instancia donde se puede observar la corona solar desde la Tierra», apunta Danilo Torres, responsable de la logística de la expedición.
Desde Hawai, previa escala en Alemania, y desde Chile se han desplazado a León el fin de semana pasado para tomar contacto con entidades afines, como la Asociación Leonesa de Astronomía (ALA), e instituciones locales y académicas para presentar el proyecto.
La expedición usa cámaras de efectos de luz blanca y espectrómetros para obtener imágenes de altísima resolución que dejan constancia gráfica de lo que el ojo humano puede percibir en un instante fugaz. Las investigaciones sobre la corona solar han descubierto que esta parte del Sol —la capa más externa del astro rey— es más caliente que su superficie y estas altas temperaturas causan tormentas solares.
La investigación de la corona del Sol tiene aplicaciones prácticas muy concretas sobre la tecnología que pulula por la Tierra. Satélites, GPS y otros dispositivos pueden ser afectados por las tormentas solares que se producen en esta parte del Sol, especialmente en los picos del ciclo de once años del astro.
«Las tormentas solares se empezaron a investigar en el siglo XIX, pero entonces no tenían efecto sobre la tecnología», apunta Shadia Habbal. El eclipse total de 2026 y otro que se producirá en 2027 y podrá verse en el sur de España cobran un interés especial para el equipo de Wind Solar Sherpas.
Buscan terrenos planos con amplios horizontes. Condiciones que León reúne sobradamente tanto en la ciudad como en el medio rural, para captar imágenes de la corona solar durante un minuto y 44 segundos, el escaso tiempo que durará el eclipse solar total. El eclipse parcial comenzará a las 19.32.39, la totalidad ocurrirá a las 20.28.15 y finalizará a las 20.30, según las estimaciones de la Asociación Leonesa de Astronomía.
«Aparte de ofrecer un espectáculo atractivo, es un desafío muy grande para la investigación», comentan los promotores de la expedición. «Un eclipse solar total es una ocasión muy especial porque la Luna tapa el disco solar por completo», apunta la científica.
Wind Solar Sherpas busca alianzas locales para poder acceder a fondos de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FCYT) con un proyecto basado en tres objetivos: la observación científica, la divulgación de zonas rurales y una propuesta de turismo científico con paquetes para que instituciones y personas aficionadas puedan hacer la expedición completa junto al equipo científico.
«Es una manera de abrirnos a la comunidad internacional», admiten, en este momento en que Estados Unidos, con Trump, está recortando fondos para la ciencia. Wind Solar Sherpas realiza observaciones en la Tierra durante los eclipses y en la última etapa ha incorporado nuevas fórmulas para aprovechar al máximo las oportunidades.
Un día nublado puede echar por tierra la observación de la corona solar en un eclipse total. Para sortear esta posible incidencia cuentan con un novedoso sistema que permite elevar un cometa gigante con sensores a distancias de entre 500 y 2.000 metros para «poder observar aunque esté nublado». La primera prueba se realizó en Australia en abril de 2023.
Con la Nasa realizaron otra experiencia novedosa. «Instalamos equipos de medición en la punta y las alas de los aviones de la Nasa», de modo que pudieron tomar fotografías desde diferentes zonas de medición.
La astrofísica sirio-estadounidense empezó en 1995, en India, sus investigaciones del viento solar a través de los eclipses totales de sol. En su fase de totalidad apenas «duró 40 segundos». «En cada expedición se busca mejorar la resolución de las imágenes», explica. De cara a 2026 hay otra circunstancia favorable. «Estamos en etapa de bajada del ciclo y esto es importante para observar sus campos magnéticos», señala.
Las manchas solares que se captan en las imágenes durante un eclipse solar total determinan por dónde sale el viento solar. A través de las fotografías también se ha determinado la composición fija de la corona solar —hierro, hidrógeno y helio— independientemente de la intensidad en la que sean eyectadas las montañas o protuberancias que forman las tormentas solares. Las lentes con filtros de colores señalan la temperatura.
Un dibujo de Tempel del siglo XIX ya intuye estas protuberancias que la ciencia ha confirmado décadas después y retratado con una precisión que mejora de eclipse en eclipse. La carrera espacial no ha podido mejorar las observaciones desde tierra coincidentes con los eclipses solares totales. «Desde el espacio se puede observar directamente la corona aunque no haya eclipse, se puede ver su luz ultravioleta, pero el rango hacia afuera es pequeño».
«Durante el eclipse, el viento solar se extiende hasta el doble del diámetro del sol, de ahí la calidad de la observación durante un eclipse», apostilla.
Sin las observaciones directas «no se logra entender que esas eyecciones de las tormentas solares siguen conectadas al sol». Uno de los últimos hallazgos del proyecto Wind Solar Sherpas se produjo en la aurora del 12 de mayo de 2024, durante la que pudieron contemplar y fotografiar grupos de manchas solares complejas.
La expedición contará con dos o tres grupos de observación de unas ocho personas cada una. Aparte de León, Danilo Torres y Shadia Habbal han visitado Burgos y Andalucía.