Diario de León

PASEOS MULTICULTURALES POR ARMUNIA

Caminando hacia la integración

Refugiados en el centro La Fontana y asociaciones participan en una actividad para conocer Armunia

Participantes en el paseo para reivindicar la convivencia en el barrio de Armunia.

Participantes en el paseo para reivindicar la convivencia en el barrio de Armunia.ÁNgelopez

Carmen Tapia
León

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«Es la primera vez que salgo de paseo por Armunia». El maliense Kouye llegó a León hace un mes procedente de Tenerife tras atravesar el mar en patera. Vive en La Fontana acogido por el Programa de Protección Internacional (PPI) de San Juan de Dios de León. Este jueves participó en el primer paseo organizado por el grupo de una veintena de agentes sociales del barrio de un «focus group» celebrado en abril con una veintena de agentes sociales que, siguiendo la iniciativa World Café (café del mundo) que tiene como objetivo la integración y conversación para que un grupo de personas se conozcan en un ambiente acogedor. «Cuando llegué me preguntaron si quería participar en actividades en dije que sí. Me gustaría quedarme a trabajar en León y tengo mucho interés en conocer la ciudad».

Una veintena de personas participaron en esta iniciativa enmarcada en el programa de fiestas de un barrio multicultural en el que viven 5.100 personas de 26 nacionalidades diferentes. Esta diversidad cultural está en el programa de fiestas, que incluye conciertos, degustaciones populares, actividades infantiles, eventos deportivos, exhibiciones culturales y espectáculos pirotécnicos.

En el grupo había una decena de personas refugiadas que viven en la Fontana, en pleno corazón de un barrio tan diverso en el que todos los colectivos trabajan para la integración y la convivencia «con cero conflictos», destaca María Jesús López, secretaria de la asociación de vecinos.

Durante el trayecto se habló de tradiciones, cultura, vivencias, educación e historia de un barrio que fue Ayuntamiento hasta que en 1970 pasó a ser pedanía del Ayuntamiento de León, junto a Trobajo del Cerecedo.

La periodista de Diario de León Ana Gaitero, vinculada a Armunia desde su niñez, recordó vivencias de su infancia en un barrio que reivindica su aportación a la vida cultural y social de León. Miembros de la junta vecinal y asociaciones del barrio explicaron durante el paseo la historia del barrio que se inició en la parroquia de San Antonio de Padua, anexa a La Fontana, que ha cumplido este 2025 medio siglo de vida, donde están las tumbas de Miguel Díez Gutiérrez Canseco, Elsa Beinhorn Weiland y Liselotte Paege Beinhorn. El recorrido siguió con paradas en el colegio Padre Manjón, ejemplo de convivencia, que estos días acoge la exposición de 158 fotografías titulada La memoria de Armunia; la escuela infantil con el mosaico realizado por Esteban Tranche; la 'Choricera' de Armunia, uno de los edificios industriales más emblemáticos; el centro Don Bosco, centro juvenil educativo, de formación profesional y de ocio, la Casa de Cultura y de actividades que antes fue lavadero, la Iglesia, donde se venera a San Roque, patrón de Armunia; el polideportivo, donde se sirvió un aperitivo; la plaza de España, con la escultura obra de Amancio en colaboración con Esteban Tranche y Antibióticos. La fábrica, como el centro juvenil Don Bosco y Soto, que se levantaron tras la cesión del terreno del entonces ayuntamiento de Armunia (hoy junta vecinal).

Anxela, dinamizadora social y cultural del PPI en La Fontana, destaca la importancia de estos paseos para reivindicar un barrio que trabaja para la integración «Se intenta que haya participación en la vida cultural del territorio para fomentar los roles de responsabilidad».

En el paseo participó Adrián Santiago que llegó a España hace cuatro meses procedente de Venezuela y desde hace un mes reside en La Fontana. «Este paseo es hermoso, me encanta todo lo de España, me gusta mucho ver cómo las mujeres españolas hablar, me he criado viendo las series españolas y estaba deseando venir a vivir aquí. Estoy feliz a pesar de que he tenido que salir huyendo de mi país y dejarlo todo, pero espero crecer como persona y encontrar trabajo». Con el mismo objetivo llegó la venezolana Celis Mendoza con sus dos hijos. «Llevo nueve meses y no puedo decir nada malo. La calidad humana y la empatía es inmejorable. Quiero conocer bien el barrio porque cuando pueda trabajar me gustaría vivir aquí».

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