Un otoño con riesgo de danas
Las altas temperaturas siguen caldeando el Mediterráneo, un factor de peso para que llegue la gota fría

Efectos de la gota fría en Los Alcázares en Murcia, en una foto de archivo.
El verano meteorológico que acabamos de dejar atrás ha sido, junto al de 2022, el más cálido desde al menos 1961. Entre el 3 y el 18 de agosto, coincidiendo con la ola de calor, las temperaturas llegaron a estar hasta 6ºC por encima de lo normal. Ese ambiente extremadamente cálido ha contribuido a caldear el Mediterráneo, concretamente la zona comprendida entre Alicante, Gerona y Mallorca (el Mar Balear), un factor preocupante que puede favorecer las lluvias torrenciales este otoño.
A estas alturas nadie olvida la violenta dana del pasado 29 de octubre en Valencia, que además tuvo lugar cuando el mar estaba más cálido de lo normal. Y este verano la temperatura de la superficie del agua en el litoral mediterráneo ha llegado incluso a superar a la del aire. El pasado 1 de julio en el municipio murciano de Los Alcázares, a orillas del Mar Menor, la temperatura del aire fue de 28°C, mientras que el agua estaba a 28,3°C; y el 17 de agosto la temperatura media en el Mar Balear alcanzó los 28,6ºC. Ese mismo día en la playa de Valencia llegó a 29ºC. Los expertos sostienen que este calor en la superficie del mar es el «combustible» para fenómenos meteorológicos extremos, como las danas.
El aumento de la temperatura del mar funciona como un potenciador de estos temporales y los puede volver más dañinos al cebarlos de energía. El proceso es el siguiente: el agua caliente se evapora más fácilmente y el aire se torna más húmedo y cálido. Así, cuando choca con capas más frías de la atmósfera, se crean condiciones propicias para la formación de tormentas tan súbitas e intensas como la dana. Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante, donde imparte clases de Ordenación del Territorio, Climatología y Riesgos Naturales, afirma que el calentamiento del Mediterráneo «no es nada nuevo» y que año tras año «vuelve a cumplirse esa tendencia de temperaturas por encima de 27 o 28 grados a comienzos de septiembre». Todos los estudios indican que el Mediterráneo es una de las cuencas marinas del mundo que más se ha calentado en los últimos 40 años (1,5ºC desde 1980), «el doble de lo que lo ha hecho el aire sobre este mar». Por tanto «se está convirtiendo en un reservorio de energía, muy especialmente en los meses de verano y otoño». Los estudios que se hicieron sobre la dana del 29 de octubre indicaron que estos fenómenos «son ahora un 12% más intensos.