Diario de León

«¿Quieres hablar? Estoy aquí, te escucho"

El Teléfono de la Esperanza de León muestra en una visita teatralizada su puerta abierta para acompañar a personas solas o en crisis vital para prevenir el suicidio

Voluntarias del Teléfono de la Esperanza durante la visita teatralizada.

Voluntarias del Teléfono de la Esperanza durante la visita teatralizada.virginia morán

Ana Gaitero
León

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«Te despiertas tarde. El móvil está lleno de notificaciones, pero no tienes ganas de mirar nada. Ayer casi no dormiste. Todo parece demasiado ruidoso, demasiado lento, demasiado... sin sentido».

Es el comienzo de la visita teatralizada «Puerta abierta» al Teléfono de la Esperanza de León. La representación, inspirada en personas que sufren crisis vitales o soledad, está realizada por voluntariado del Teléfono. «Una historia en la que tú decides» implica al público en el desarrollo y desenlace final. Las opciones que elija marcan el camino.

Con las alarmantes cifras de suicidio de fondo —700.000 personas en el mundo, 3.847 en España y 39 en León en 2024— esta asociación con más de medio siglo de experiencia ofrece escucha para paliar esta epidemia.

«Es un dato alarmante y nos tiene que ocupar como sociedad», señaló Inma Reyero, coordinadora de voluntariado del Teléfono de la Esperanza en León en la presentación de su programa de acciones formativas y talleres para prevenir el suicidio y acompañar a las personas que acuden a sus líneas.

Los nombres ficticios de las 3.847 personas que se suicidaron ocuparían 192 folios. Quisieron escribirlos, pero «no llegamos a completar la lista, porque aunque era ficticio, era muy doloroso», señaló. «Son más de diez al día», remarcó. En el Telefóno de la Esperanza «creemos que la escucha salva vidas, es terapéutica», añadió.

El público decidió las elecciones de la persona en crisis.

El público decidió las elecciones de la persona en crisis.VIRGINIA MORÁN

El público de la visita teatralizada, entre el que hay autoridades y profesionales de las fuerzas de seguridad, elige en un momento dado la opción de llamar al Teléfono de la Esperanza.

«¿Cómo estás? Estoy aquí, te escucho», dice una voz neutra. «No hay prisa, no hay preguntas incómodas, no hay soluciones mágicas». Es un momento crucial para que una persona se abra. «Es como si el mundo se hubiese detenido para dejarte respirar», continúa el guión.

«La gente que llama quiere dejar de sufrir y el tocar bien la tecla le puede ayudar a darse una oportunidad», explica María Jesús, una voluntaria que compatibiliza su trabajo de profesora de música con la dedicación al Teléfono de la Esperanza.

Hay que ir con cuidado, «sin juzgar, sin dar consejos, con respeto y, cuando se ve oportuno, ofrecer alternativas. Nosotros tenemos unas herramientas, pero es la persona la que elige su futuro», señala la voluntaria. «A través de las preguntas y la conversación tranquila, la persona puede ver la luz», señala María.

El público de la visita elige que la persona que ha sido rescatada vaya a la sede del Teléfono de la Esperanza, «un lugar seguro para parar». «Me han rescatado y a lo mejor puedo rescatar a otras personas», se dice la persona ficticia. Ha nacido una nueva voluntaria. La asociación cuenta con medio centenar de personas voluntarias que además de atender el teléfono (987 87 60 06) y el chat Conectate.social (se descarga en la web) imparten talleres de autoestima, bienestar, cómo establecer relaciones sanas, habilidades emocionales y comunicativas, gestión de los conflictos en las relaciones, gestión del estrés, aprender a perdonarte, elaboración del duelo y meditación.

La formación específica para el teléfono incluye desarrollo personal y orientación en crisis. El proceso puede llevar un año antes de empezar en situación real. Se necesitan más voluntarios y voluntarias. De las más de 87.000 llamadas que atendió en España, León canalizó un total de 3.350, 80 con riesgo de inminente de suicidio y 271 por soledad e incomunicación como problemas de fondo. El chat Conectate.social incrementó un 108% la demanda de personas en crisis. Un 20% con ideaciones suicidas y un 4,21% autolesiones no suicidas.

Aurita relató su intervención en un suicidio en curso. «Había tomado pastillas y se le trababa la lengua». En la charla, pausada pese a la tensión, accedió a darle su nombre y dirección. Fue el 112 y la salvaron, "no porque seamos magos, sino porque la persona quiso participar", subrayó la voluntaria. «Sin los datos no hubiera podido hacer nada».

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