Los ojos de doce leoneses ciegos
Más de 400 personas asisten a la exhibición de la Fundación Once que da a conocer la labor de los perros guía entrenados en su centro madrileño

David San Miguel perdió la vista con 12 años . «Una negligencia» le dejó con un mínimo resto visual. Enfrentarse al bastón fue uno de sus peores tragos. «Siempre tuve claro que quería un perro guía». Tuvo que esperar hasta los 22 años, siendo estudiante de Periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca, para cumplir este deseo. India fue su primera perra guía. Le debe tanto, comenta, que el día de la graduación en la Clerecía compartió su banda con ella. «Me ayudó a cumplir mi sueño con una libertad impresionante y sin tener que depender tanto de mis compañeros», apostilla. Este leonés cuya voz es conocida por cuñas publicitarias en radio y que ha ayudado a mejorar su dicción a personajes públicos, es una de las 12 personas que se mueven en la calle con la ayuda de perros guía entrenados por la Fundación Once en la provincia, de 45 en Castilla y León.
Actualmente hay en activo en España un millar de perros guía, de los 3.500 que ha entrenado la fundación desde su creación hace 35 años. Labradores, en un 80%, pastor alemán, golden retriever y mestizos de labrador con caniche gigante, especialmente aptos para personas con alergia, son las razas que entrena la fundación en su centro de Boadilla del Monte en Madrid con reproductores seleccionados por el departamento de cría.

El delegado de la Junta, Eduardo Diego, con uno de los perros guía.
Los intructores Nuria García y José Ramón Croas, acompañados por Cub y Iron, mostraron este viernes en León cómo es el proceso de adiestramiento para que los perros puedan salvar obstáculos, subir o bajar escaleras, cruzar pasos de cebra, buscar puertas o permanecer en una cafetería o en cualquier medio de transporte a los pies de una persona ciega. Arantxa Casado y David San Miguel, ambos leoneses, mostraron cómo es su vida diaria al de Moris y Ulises, respectivamente.
«Un perro guía no es la panacea ni un GPS», subraya David San Miguel. Sin embargo, ofrece unas ventajas de autonomía y seguridad superiores al bastón. «El bastón detecta el obstáculo cuando lo tiene encima, el perro guía lo detecta antes y toma de la decisión con anticipación», explica.

Foto de familia de autoridades, instructores y personas ciegas usuarias de perros guía.
Ulises es su tercer perro guía después de India y Edison. Tras fallecer este último tuvo que esperar un año y medio hasta que llegó Ulises. La compenetración entre persona y perro es imprescindible. Cuando Ulises llegó a casa de David había superado todo el proceso de entrenamiento e instrucción por el que pasan los perros guía en sus dos primeros años de vida. Los dos primeros meses están con la madre y a partir de ese momento pasan a una familia de acogida con la que aprenden las conductas básicas. A los cuatro meses ya reciben sus primeros entrenamientos hasta que se ponen en manos de los instructores que les darán la responsabilidad de la guía, aprendiendo a tomar decisiones. La formación dura entre 18 y 20 meses y es muy costosa, más de 30.000 euros.
La instructora es la persona que se ocupa de encontrar a la persona usuaria idónea para cada perro guía, explica Nuria García. Una vez que se decide su destino, la persona usuaria recibe una instrucción para conducir al perro. «Tiene que pasar unas dos semanas en la escuela y luego en su casa hasta que se gradúa después de seis meses de adaptación», añade. La persona ciega y el perro «son una unidad», puntualiza. Los perros guía son para personas ciegas totales o con una discapacidad visual muy grave.

Los instructores Nuria García y José Ramón Croas, con Cub y Iron.
Un perro guía no sólo tiene el acceso garantizado por ley a todos los espacios públicos, así como comercios, restaurantes, oficinas, museos, etc. La población debe saber también, para evitar malos entendidos, que no debe ofrecerles comida y no se debe distraer su atención cuando caminan con una persona ciega. Los perros de compañía no deben estar sueltos cuando hay un perro guía cerca. Para dar una indicación a una persona ciega no hay que tirar del arnés ni de la correa del perro.
Un perro guía deja de serlo en cuanto se le quita el arnés y el asa que es el punto de unión con la persona ciega. «Cuando el perro guía tiene el arnés quitado es un perro normal, sale a correr y juega como cualquier perro de compañía. La vida de los perros guía es de 12 años como máximo. Cuando alcanzan esta edad pueden ser adoptados por la familia de acogida, por el entorno de la persona ciega o quedarse con esta persona como mascota.

El gerente de Servicios Sociales realiza la prueba de guiado a ciegas con el perro de la Once.
Más de 400 personas participaron en la exhibición. El delegado de la Junta, Eduardo Diego, el gerente de Servicios Sociales, Juan Orozco y la vicepresidenta de la Diputación, Ana Arias, fueron guiados a ciegas por perros guía con Araceli de las Heras, presidenta del Consejo de la Once en CyL, y María Quindós, directora de la Once en León, como anfitrionas.