Frente común en León para que las ayudas para audífonos no tengan límite de edad
41 familias de León participan en una petición de recogida de firmas en change.org impusada por la Federación de Personas Sordas de Castilla y León

Leo y Alba posan junto a sus padres, Natalia, y Ángel.
Alba (11 años) y Leo (8 años) nacieron sordos. Los dos llevan en un oído un audífono y en el otro un implante coclear. Sus padres, Natalia y Ángel, pertenecen a la Asociación de Familias y Amigos de Sordos de León, que cuenta con 41 personas asociadas. La familia ha firmado ya la petición lanzada en charge.org de recogida de firmas para apoyar la presentación de una Proposición no de Ley para su debate y votación ante la Comisión de Familia e Igualdad de Oportunidades de las Cortes de Castilla y León para que la Junta adopte las medidas necesarias para convocar ayudas económicas destinadas a las personas con discapacidad auditiva empadronadas en la Comunidad Autónoma «para la compra de audífonos y otros dispositivos necesarios para mejorar su audición y su calidad de vida». El objetivo de la petición es que la ayuda para la adquisición de audífono e implantes no se acabe a los 26 años, como en la actualidad, sino que se prolongue durante toda la vida.
La petición ‘Escuchar no debe tener fecha de caducidad: la inclusión continúa después de los 26’, que lleva ya 1.105 firmas, está impulsada por la Asociación de Personas con Discapacidad Auditiva Postlocutiva en Salamanca (Sadap) y la Federación de Asociaciones de Familiares de Personas Sordas de Castilla y León (Fapas CyL).
A partir delos 26 años, las personas con dificultades auditivas asumen el gasto de la compra de los aparatos que necesitan para oír, que rondan los 3.000 euros y que tienen una vida útil de siete años, según pone de manifiesto Guadalupe Fernández, coordinadora de la asociación de Salamanca.
Los hijos de Natalia todavía están en la edad de recibir prestaciones, pero el mantenimiento, las pilas, los viajes al Hospital de Salamanca porque en Hospital de León no realiza operaciones de implantes, y el cuidado de los audífonos corre a cargo de las familias. «Hay que educar a los niños para que sean muy responsables, para que cuiden los audífonos y no los pierdan, que es lo más habitual. Los aparatos no se pueden mojar y cuando van a la piscina hay que tener mucho cuidado con los juegos como pistolas de agua o globos. La responsabilidad del cuidado cae sobre ellos». La administración solo paga un audífono cada cuatro años. "Si se estropea o se pierde lo tenemos que reponer las familias», destaca Natalia.
Natalia no detectó que su hija era sorda hasta los dos años. «En las pruebas que hacen en el hospital cuando nacen no le detectaron nada. Fue en la guardería cuando me advirtieron que notaban algo en la niña. Algunas veces hacía caso y otras no, pero nunca pensamos que fuera porque no oía y no oye nada».
Alba lleva un implante en un oído. Se lo pusieron este pasado mes de abril. En el otro oye por un audífono. Leo, que ahora tiene 8 años, se ha manejado bien con el audífono desde los 6 meses. Desde hace año y medio lleva un implante en uno de los oídos. Para la revisión de los audífenos tienen que trasladarse a un centro privado de Oviedo. «Cuando les ponen un implante ya no hay vuelta atrás, pierden el oído, por eso a veces hay que esperar a que la sordera sea severa y profunda. Cada implante cuesta 10.000 euros y hay que cambiarlo cada ocho años». Mantener en estado óptimo los aparatos supone un gasto anual de 600 euros por cada niño. «Tenemos que pagar un seguro por si le pasa algo a los aparatos», asegura Natalia. «Gasto que las compañías de seguros de viviendas no quieren asumir», dice la presidenta de la asociación de Salamanca, Guadalupe Fernández. «Antes de 2020 nos ayudaban con 750 euros para la adquisición de los audífonos, pero después cambiaron y tenemos que comprar uno de una marca concreta, de peor calidad, que cuesta 1.200 euros».
Si no hay cambios en la norma, Leo y Alba, como otros niños, se verán obligados a sufragar estos gastos en solitario a partir de los 26 años. «Pedimos que se amplíe esa ayuda. Todos los menores llegarán a la edad adulta y hay personas mayores que no se pueden permitir ese gasto, lo que los condena a un aislamiento social, porque no oyen, y a la soledad no deseada, de la que tanto se habla», asegura la coordinadora de la asociación en Salamanca.
El mantenimiento y la responsabilidad del cuidado de los audífonos no son los únicos gastos. «Los niños que nacen sordos tienen que adquirir el lenguaje y la distinción de los sonidos con un logopeda. En la asociación de León hay logopedas para enseñar este proceso del lenguaje y una rehabilitación que es tediosa. La Consejería de Educación ofrece becas para las sesiones de logopedia que se necesiten». Adaptación que además de dinero necesita tiempo y exige responsablidad desde la infancia.
PETICIÓN EN CHANGE.ORG
‘Escuchar no debe tener fecha de caducidad: la inclusión continúa después de los 26’ es el título que lleva la petición de recogida de firmas en la plataforma change.org. Los comentarios de las personas que apoyan la iniciativa, 1.105 a primera hora de la tarde de ayer, defienden el derecho a oír. Proposición no de Ley
El objetivo de la campaña es recoger furmas suficients para presentar una Proposición no de Ley para su debate y votación ante la Comisión de Familia e Igualdad de Oportunidades de las Cortes de Castilla y León.
Lo que se pide
Convocatoria de ayudas económicas a las personas con discapacidad auditiva empadronadas en Castilla y León para la compra de audífonos y otros dispositivos para mejorar la audición y la calidad de vida. ImpulsoresFederación de Asociaciones de Familias de Personas Sordas.