Muere García-Dihinx en el alud de Panticosa, el médico y divulgador al que se le entendía todo
Dihinx, su novia Natalia Román y el montañero Eneko Arrastua fallecen en el alud en Panticosa

Jorge García-Dihinx durante su charla en junio en León, en las cuartas jornadas sobre salud organizadas por el sindicato Satse.
Era claro, directo, didáctico. Comprendías lo que decía. No se refugiaba detrás de esa letra ininteligible de los médicos que trasladan también a sus discursos. Era fácil entender sus consejos aunque no siempre posible ponerlos en práctica en esta vida apresurada hacia ninguna parte que vivimos. Pero entendías dónde estaba lo sano y lo pernicioso. Quizá no podías levantarte con el gallo y acostarte cuando las gallinas, pero sí apagar las pantallas por la noche en tu casa e irte a dormir sin Netflix. Y no es que se opusiera a las tecnologías, es que se oponía a las horas a las que las utilizamos.
Radicalmente opuesto al uso indiscriminado de las estatinas, especialmente en mujeres, alertaba siempre contra la resistencia a la insulina y el cortisol, que contaminan a la sociedad desarrollada de esta época.
García-Dihinx era pediatra infantil en el Hospital San Jorge de Huesca, divulgador científico y una de las voces más reconocidas del mundo de la salud. Tenía miles de seguidores en las redes, donde exponía con datos científicos sus tesis y rebatía algunas de las tendencias de la medicina.
Experto deportista, tenía además un blog súper seguido sobre meteorología, La Meteo que viene, que era una referencia para montañeros. En sus reels no faltaban nunca referencias a la naturaleza, a su novia, a su familia, a la vida natural y a sus perros Tuka y Kilian.
Ayer, ha muerto en un alud de Panticosa junto a su novia, Natalia Román, zaragozana residente en suiza, conocida por su alto rendimiento en pruebas de larga distancia en montaña, y el montañero Eneko Arrastua.
En junio, Dihinx participó en León en las cuartas jornadas sobre salud organizadas por el sindicato Satse, donde aleccionó sobre la necesidad de recuperar los ritmos circadianos y vivir de día y dormir de noche, a oscuras, sin luces blancas.
Difícil resumir en este obituario su filosofía, pero se puede concentrar en algunas palabras: aire libre, sol, amigos, pies descalzos sobre la hierba, amor, una copa de vino, dormir cuando se pone el sol y levantarse con el gallo, vigilancia sobre la resistencia a la insulina y cortisol y no el colesterol, atención al uso indiscriminado de las estatinas, cenar pronto, dormir a oscuras, comer comida, recurrir a las proteínas de los huevos y exposición al frío para las mitocondrias.
Será extraño no coincidir con él más, no verle en las redes. Ha muerto en la naturaleza. Junto al amor de su vida.