Edificio Mariano Andrés, 63

Avda. Mariano Andrés, número 39.
En agosto de 1996, Javier Martínez Domínguez y José Luis Melgar Conde firmaron este edificio de viviendas y locales para Ecolsa en un solar de esquina en Mariano Andrés c/v a Las Ventas, cuyas obras dirigieron con Francisco Rodríguez Simarro como aparejador. Proyectaron el inmueble con estructura de hormigón. Excavaron un sótano para trasteros y locales. Llenaron la planta baja con más locales y el portal con los cuartos de instalaciones y los enlaces verticales para bajar al sótano y subir a tres plantas a fachada y un bajo cubierta con 5 viviendas (3 de ellas dúplex) encajadas entre un patio posterior y las dos calles, la lateral escalonada para apurar la ordenanza. Dispusieron los alzados exteriores sutilmente tripartitos. Basamento con sencilla portada de ladrillo gris claro, fajas de mármol y gran clave dibujada entre los escaparates de los negocios. El cuerpo principal en voladizo, revestido del mismo ladrillo vidriado gris aparejado a soga. Las fachadas sutilmente asimétricas y aparentemente desordenadas al imponer la siempre deseada correspondencia interior-exterior y recortar limpiamente los vanos resultantes: amplios ventanales en salones, tendederos acristalados en cocinas, huecos verticales junto a otros fingidos en dormitorios, pequeñas terrazas con paneles de vidrio en el bastidor metálico de sus barandillas, cuadrados decorativos, finos machones de mármol negro y la esquina rota bajo un prominente frontón curvo resaltando la intersección de los planos con un óculo ciego, también quebrado, entre desiguales líneas de mármol dibujadas en el peto que trata de ocultar la empinada cubierta de pizarra que corona el edificio… Sí, “más arquitectura normal y corriente”, pero… tratando de escapar de la rutina, con innegable carácter lúdico, ciertamente experimental y no sin cierta ironía… Martínez Domínguez y Melgar Conde dibujaron una fachada aparentemente desordenada, alteraron los ritmos canónicos de una fría composición racionalista al utilizar variedad de ejes para jugar con simetrías y asimetrías en la búsqueda de los codiciados equilibrios, y manejaron con desparpajo elementos de carácter ornamental y tradición clásica: frontones, óculos, superficies brillantes y tiras marmoladas … Todo un poco monumental, pero a su debida escala tratando de enriquecer el contexto, con evidente voluntad de estilo y muy Postmoderno… ¡Me encanta!