El nieto de Unamuno en León: "Para mi abuelo, la pajarita es el papiráceo más perfecto que existe"
El nieto del escritor y filósofo habla de la afición de su abuelo en la convención de papiroflexia que se celebra en León

Pablo de Unamuno, nieto del escritor Miguel de Unamuno, con una parte de su propia colección de pajaritas.
Pablo de Unamuno Pérez ha heredado la afición de su abuelo, como su padre y sus hermanos. Este sábado habló de Las pajaritas de mi abuelo en una charla a los participantes en la Convención Anual de Papiroflexia que se celebra hasta hoy en hotel Infantas de León. «No tengo conciencia de cuándo empecé, he hecho pajaritas de papel desde siempre, lo recuerdo desde los 4 años, me enseñaron mis dos hermanos mayores».
La afición entró en su casa por su abuelo, el escritor y filósofo Miguel de Unamuno, que bautizó esta disciplina como 'cocotología'. «Mi abuelo dobló y dobló tantas veces los papeles que tenía a mano en la universidad o de lo que sobraba de los exámenes que ponía, que sacó del olvido a las pajaritas de papel, y así ha quedado reflejado en cuadros y fotografías».
El que fuera rector de la Universidad de Salamanca dejó reflejada esta afición en Recuerdos de niñez. «Cuando tenía 10 años hacía ejércitos de pajaritas y jugaba con su primo durante las guerras carlistas. Bilbao estaba sitiado por los carlistas y defendido por los liberales. Entonces los niños no podían salir a la calle y él con su primo hacían ejércitos de pajaritas. No las inventó, las perfeccionó, y de su cabeza sí salieron los modelos de un buitre y un cerdo, entre otras. Hay muchas figuras que inventó que vienen en los libros de papiroflexia».
Miguel de Unamuno perfeccionó una técnica de doblaje con papel corriente. Nada que ver con las finas y seleccionadas hojas con las que se trabaja en la actualidad. «Ahora son de un gramaje 40. Él utilizaría los de 60, 70 ó 80, los que hubiera. Y a veces muy amarillento por el uso, el que utilizada para sus manuscritos».

Fotografías de Miguel de Unamuno haciendo pajaritas, en la convención de León.
De la clásica al arte
De la pajarita clásita de Miguel de Unamuno, a las variantes actuales. «Mi abuelo decía que la pajarita de papel era el ser papiráceo más perfecto que existe». Las cicatrices son 64 triángulos rectángulos isósceles exactos. «Exactos», incide. «Pero mi abuelo decía que aunque se hagan dos pajaritas con un papel exactamente del mismo tamaño, nunca son idénticas. Eso es lo gracioso de mi abuelo, les daba personalidad».
"Mi abuelo tenía conocimientos de geometría y matemáticas, por eso se le daban bien las pajaritas"
Para dominar el origami hay que tener conocimientos de geometría y matemáticas. «Leer un artículo de mi abuelo sobre las pajaritas en 1909 es una maravilla. Se ve claramente que dominaba la geometría y las matemáticas. Los matemáticos dominan la papiroflexia porque conocen bien los secretos de los plegados».
Pablo de Unamuno se considera un aficionado en una convención en la que imparten talleres en León grandes especialistas de la papiroflexia. «¡Hay tantas nuevas técnicas que desconozco!», asegura. A León ha desplazado una parte de su colección guardada en cientos de cajas en su casa. «En hacer una pajarita corriente se tarde un minuto, pero de ahí en adelante se puede complicar lo que quieras. Mis nietos también están metidos en el mundo de las pajaritas. Me ha encantado ver hoy aquí a muchos niños».
«Creo que mi abuelo se quedaría sorprendido de lo que ha evolucionado la papiroflexia. Cuando él hacía papiroflexia no había más de 50 figuras que, ahora con miles. Los modelos de pajaritas son infinitos. Coges un papelito, haces cuatro dobleces y ya ves una figura nueva. Depende de la habilidad y de la imaginación».
La XXVII Convención Internacional de Papiroflexia reúne en León a 150 aficionados y profesionales de un arte milenario que apuesta por el arte de los dobleces. Cada figura tiene su técnica.