Un hogar global infantil en el corazón de León
En el Hogar de la Esperanza se forman 69 niños y niñas de distintas nacionalidades con el objetivo de fomentar el éxito educativo desde la infancia

Varios niños y niñas con su profesora en una de las aulas del centro.
En el Hogar de la Esperanza no hay fronteras. Es un centro educativo infantil situado en el corazón más vulnerable de León en el que aprenden a convivir niños y niñas de distintas nacionalidades. En sus aulas se educan 69 menores desde los 9 meses hasta los 6 años de edad, una educación concertada con la Junta de Castilla y León por la Fundación Secretariado Gitano. El 69% de los menores que acuden diariamente a este centro es población gitana y el 28% son hijos de inmigrantes procedentes de República Dominicana, Marruecos, Colombia. Venezuela y Costa de Marfil. «Somos un centro concertado, pero con unas características diferentes porque atendemos a una población vulnerable», explica la coordinadora del proyecto, Raquel Simón. En este centro se mezclan costumbres, gastronomía, religiones y culturas que los más pequeños normalizan desde sus primeros pasos. «Aquí los niños no tienen prejuicios, no se tiene nada en cuenta. Si esta convivencia se extrapolara a la población adulta sería una maravilla».
«En el centro formamos una familia, tenemos una relación muy cercana con los padres y las madres, que tienen los teléfonos móviles de las docentes, a las que pueden llamar en cualquier momento, por lo que la relación es muy cercana», destaca Simón.
«Aquí los menores no tienen ningún prejuicio, ojalá se extrapolara también a la población adulta"
El centro dispone de 75 plazas y cada año aumenta el número de matrículas «lo que significa que la escolarización está aumentando», en una población que tiene un alto porcentaje de abandono escolar cuando cumplen los 16 años. Seis de cada diez niños no finaliza la ESO. «Eso es suficiente motivo de preocupación para que se tomen más medidas, porque algo no está funcionando». Simón apuesta por aumentar los apoyos en los centros en los que hay más segregación para que las familias tomen conciencia de la importancia de la educación en el ascenso social».
Los menores también reciben apoyo educativo en horario no lectivo para mejorar la capacidad lectora. El Programa promociona atiende a 30 menores en Armunia y Más Infancia a 72 niños a los que se da apoyo educativo.
Convivencia
El éxito de la convivencia no solo se refleja en las aulas. Desde hace cuatro años el centro organiza una jornada de convivencia anual en el que las familias comparten experiencias y costumbres. Los miembros de las familias son jóvenes, con bajo nivel académico y prescriptores de prestaciones.
El colegio abrió en 1968 y se creó como escuela puente para que las familias gitanas pudieran dejar a sus hijos para ir a trabajar a los mercadillos. La Consejería de Educación concentró el segundo ciclo de la educación infantil en el año 2012 para costear la nómina de los docentes, un concierto que creció en 2022 con una subvención directa para todo el primer ciclo infantil. Los menores reciben formación de seis docentes y cuatro personas de apoyo, entre los que se encuentra la coordinadora del proyecto, personal de limpieza y cocinera.
Con cocina propia, los menús (comida y merienda) se preparan respetando la cultura y la religión de las familias y de los fogones salen cada día varios platos de comida halal para los musulmanes que no comen cerdo ni sangre y prioriza los cereales, legumbres, verduras, frutas, frutos secos y carnes como cordero, vaca y pollo sacrificados con un rito específico. La cocinera es gitana, como otras dos jóvenes de apoyo educatico y de limpieza. «El 35% de nuestro personal es de población gitana».
El transporte del centro recoge a los niños que viven en distintos puntos de León. «Somos un centro de referencia y el nivel de asistencia es muy bueno, las familias nos tienen como un sitio de acompañamiento y apoyo», que además les abre las posibilidades a conseguir un empleo con formación en la Fundación Secretariado Gitano.
La educadora digital fomenta las competencias tecnológicas de 63 familias que aprenden a inscribir matrículas, solicitar becas o cualquier otro trámite.