Una ruta por la Guerra Civil y la represión en León
Más de un centenar de personas recorre con Auryn los hitos de la memoria democrática dentro de un programa europeo que desarrolla la asociación juvenil

Raúl Fuente desgrana detalles durante la última parada en el Ágora de San Marcos.
La ruta por la memoria de la Guerra Civil y sus víctimas en la ciudad de León organizada por la asociación Auryn desbordó todas las expectativas de esta asociación juvenil que desarrolla un programa europeo sobre el tema con otros países.
El tour fue guiado por el historiador y miembro de la Asociación Auryn Raúl Fuente Rodríguez, quien ofreció una explicación rigurosa, accesible y participativa, combinando el análisis histórico con testimonios y reflexión colectiva.
Unas 130 personas se sumaron al peregrinaje por la memoria que arrancó en la plaza de Santa Ana, frente al monumento 'Hálito Durruti', erigido para recordar la figura de Buenaventura Durruti, leonés universal y referente del anarquismo que fue asesinado en 1936 en extrañas circunstancias en Madrid.

La ruta se inició frente al monumento Hálito Durruti, en Santa Ana
A lo largo del itinerario se visitaron otros espacios de gran relevancia histórica, como el entorno del antiguo Hospicio (actual Conservatorio), otro campo de concentración satélite. Se abordó la presencia de la Legión Cóndor en León y la conexión local con la represión nazi, destacando historias como la de los deportados leoneses Prisciliano García Gaitero o la de Máximo Fierro Orejas.
La represión a los cargos políticos se abordó a través de figuras Miguel Castaño y Ramiro Armesto, alcalde y presidente de la Diputación republicanos fusilados en 1936. La perspectiva de género en la represión se focalizó en Teresa Monge Melcón, joven militante socialista asesinada con tan solo 23 años.
El paso por el Parque del Cid permitió contextualizar el papel del antiguo cuartel militar en el golpe de Estado de 1936 en León, mientras que en el Archivo Histórico Provincial (antigua cárcel) y el Colegio Ponce de León se abordó el sistema represivo franquista y el uso de estos espacios como lugares de detención y represión. También se trabajó el fenómeno del exilio republicano y la deportación a campos nazis, conectando la historia local con procesos europeos, como el internamiento en campos franceses como Argelès-sur-Mer.

En el Jardín del Cíd, lugar clave en el golpe por estar allí el cuartel militar.
El recorrido finalizó en el Parador de San Marcos, antiguo campo de concentración franquista por el que pasaron miles de personas en condiciones extremas y se reflexionó sobre la necesidad de reconocimiento y dignificación de las víctimas, así como sobre el papel de la memoria democrática en la sociedad actual. «Hacer memoria es proteger la democracia», recalcó Fuente.

En el Arco de la Cárcel, donde estaba la antigua prisión provincial.