Diario de León

El piso que sostiene en León a jóvenes que salen de una vida tutelada

Once adolescentes vulnerables extutelados por la administración han pasado por el proyecto Vive de Ecoperia, un piso en el que eligen convivir de forma voluntaria durante un tiempo

Germain Gilles, Malike Boye, Paula de Paz, Melani Blanco, Carmen González y Sofía Delgado, en uno de los pisos.

Germain Gilles, Malike Boye, Paula de Paz, Melani Blanco, Carmen González y Sofía Delgado, en uno de los pisos.virginia morán

Carmen Tapia
León

Creado:

Actualizado:

Malike Boye es de Gambia y tiene 19 años. A los 16 años se fue con un amigo a Senegal y los dos se metieron en una patera con otras cien personas. Llegaron a El Hierro siete días después. Dice que su voluntad nunca fue hacer ese viaje. «Fui a Senegal a pasar unos días con mi amigo. Estábamos en la playa jugando al fútbol. De repente vimos que la gente corría y se metía en una barca, nosotros fuimos también a ver qué pasaba y nos metimos dentro. Yo no sabía dónde íbamos y quería volver, pero no pude. Cuando llevábamos un rato en el mar nos pasaron a otra barca más grande. Entonces pregunté que dónde íbamos y me dijeron que a España. Pensaba en mi madre, que no sabía nada. Fueron siete días muy duros, la gente se mareaba mucho y lo niños pequeños también». Cruz Roja los rescató en la costa de la isla. «Me llevaron a un centro de menores donde estuve seis meses, después a Barcelona ocho meses y luego aquí en León, donde he vivido en un centro de protección de menores hasta el año pasado».

Malike comparte piso desde hace un año, uno de los dos gestionados por el Proyecto Vive impulsado por Ecoperia, una entidad de economía social que trabaja en León desde 2010 como lanzadera de iniciativas sociales, acompañando a personas en situación de mayor vulnerabilidad. El piso solo puede ser utilizado por jóvenes ex tutelados por la administración y son derivados por la Gerencia Territorial de Servicios Sociales. Acceden al recurso de manera voluntaria y pueden permanecer en él durante un año y medio. Desde su inauguración en enero de 2025 han pasado ya once jóvenes (5 chicos y 6 chicas), ocho de ellos españoles y tres de origen extranjero. Este mes se incorporarán nuevas inquilinas, tres chicas de nacionalidad española.

Malike Boye y Paula de Paz

Malike Boye y Paula de PazVirginia Moran

Los pisos están financiados por la Fundación La Caixa, fondos propios de Ecoperia y la colaboración de la Fundación Alimerka y el Ayuntamiento de León.

«Al cumplir la mayoría de edad, los menores hasta entonces tutelados, en enfrentan a la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda, el desarraigo, la ausencia de una red familiar, soledad y toma de decisiones en una etapa crítica». Sofía Delgado, coordinadora de proyectos sociales de Ecoperia, asegura que «en el piso aprenden a gestionar el miedo a la incertidumbre y a organizarse solos. Tienen que dar ese salto».

Para conseguir ese objetivo cuentan con el apoyo de Melani Blanco, educadora social, y personas voluntarias como Carmen González o Germain Gilles, que hacen de «hermanos mayores» en el tránsito a una vida normalizada.

El cambio

«En el centro de menores estaba bien, fui la primera persona a la que le propusieron entrar en este piso por ser muy responsable. He aprendido a ser una persona organizada, a cocinar y estoy trabajando en el mundo de la moda». Malike es uno de los trabajadores de la red de Moda re— de Cáritas. «Me gustaría ser modelo. Tengo todos los papeles y estoy sacando el carné de conducir».

Carmen y Germain no lo sueltan de la mano. Son dos de los ocho voluntarios mentores para los adolescentes que salen de los centros tutelados y no tienen una red familiar. «Malike es una persona con mucha energía por dentro. No está buscando tener, sino ser. Quiere tener un proyecto para crecer. Tiene a su madre en Gambia y eso es lo único que lo hace decaer», asegura Germain, un francés que vive en España desde hace veinte años, dos de ellos en León. «Me puse en contacto con la plataforma del voluntariado y como hablo idiomas me recomendaron este proyecto. Ayudo a Malike a estudiar el carné de conducir, lo acompaño a hacer gestiones, le aconsejo y le doy ese plus de energía que necesita. Está por el buen camino». La experiencia con el voluntariado también ha cambiado a Germain: «Estoy haciendo una reconversión a bombero, que es un trabajo más humano».

"De repente, cuando sales de un centro tutelado, eres superlibre, con el móvil y sin hoarios de entrada"PAULA DE PAZ

Carmen González ha sido una ayuda determinante para que Malike apruebe el examen teórico del carné de conducir. «Le ayudé a hacer los test y resolver las dificultades con las palabras por el idioma. Trabajamos con el español y nos veíamos dos veces a la semana».

A Malike le quita el sueño no estar cerca de su madre: «Aquí tengo más oportunidades porque la vida allí es muy difícil, pero estoy solo, no tengo a nadie de mi familia. Como trabajo, le mando a mi madre 50 euros todos los meses. Con ese dinero allí se puede hacer mucho».

Cuando estos jóvenes inquilinos empiezan a trabajar colaboran con los gastos de la casa, pero hasta ese momento todo corre a cargo del proyecto.

Gestionar la libertad

«De repente, eres superlibre y no sabes qué hacer con eso. Puedes disponer del móvil todo el tiempo y no tienes que cumplir un horario. En el piso aprendemosde todo». Paula de Paz y su hermana han vivido en centros tutelados por la administración desde que tienen 10 años. «Primero estuve en una casa de acogida con religiosas, que me trataron muy bien. Cuando iba a cumplir los 18 años me trasladaron a un centro en San Andrés. No estaba mal, pero el trato no era tan familiar, vivíamos allí 16 menores». Las dos han pasado por el piso de Ecoperia y ahora viven juntas con una vida independiente. «Hice prácticas como técnico de atención a personas dependientes. Encontré trabajo en una residencia y ahora voy a estudiar auxiliar de enfermería, pero me gustaría ser educadora social, para estar más cerca de los niños, cuidarlos y ayudarlos». Paula no ha necesitado el apoyo de los voluntarios mentores. «Tenemos familia y los vemos a menudo».

Compromiso

Los jóvenes que utilizan este recurso asumen el compromiso de estudiar, trabajar o buscar empleo activamente, participar en actividades grupales y comunitarias para desarrollar competencias en igualdad, relaciones personales, gestión emocional, educación financiera, cuidado del medio ambiente, salud integral y mejora de la empleabilidad. «El proyecto busca facilitar el acceso a una vida autónoma y digna para jóvenes en situación de vulnerabilidad, a través de un modelo de vivienda acompañada y apoyo integral en su proceso de emancipación. Con el paso de los días se les ve que adquieren seguridad, que pueden con todo, para bien y para mal», asegura Sofía Delgado.

Melani Blanco, educadora social, está siempre presente cuando la necesitan para acompañar a los jóvenes en todo el proceso. «Estoy para acompañarles en sus peticiones, para lo que necesiten. Los conflictos que hay en el piso son los mismos que tienen el resto de los adolescentes de su edad. Lo que más me reclaman es que limpien, que cumplan con las tareas». El objetivo es estar con ellos, acompañarlos para combatir ese sentimiento de soledad, darles una visión de la vida diferente a la que tienen de sus familias de origen y ofrecerles un vínculo de confianza».

"Soy responsable, trabajo en el mundo de la moda, me gusta ser modelo y estoy sacando el carné de conducir"MALIKE BOYE

El proyecto tiene varías vías de colaboración. La Casa Madrina, es una línea que cuenta con arrendadores que facilitan los pisos con un alquiler asequible; y Empresa Madrina (también autónomos), que ofrecen empleo y formación.

Vive tiene como programa complementario el proyecto Sostén, impulsado por Ecoperia y financiado por la Junta de Castilla y León, dirigido a jóvenes entre los 16 y los 25 años sin necesidad de residir en los pisos y que está abierto a cualquier joven que necesite apoyo.

tracking