El exoesqueleto de León ayuda a caminar a quince menores
La unidad de rehabilitación demuestra el beneficio en un niño ciego que no era capaz de caminar

Javier Sánchez, médico rehabilitador, con uno de sus pacientes pediátricos.
Su diseño mecánico y configuración adaptable ha permitido ya a quince menores con parálisis cerebral fortalecer la musculatura de los miembros inferiores. Otros cinco están a la espera de recibir la rehabilitación con el exoesqueleto pediátrico incorporado al servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital de León en diciembre de 2024, un robot que está a pleno rendimiento para ayudar a los menores que sufren atrofia muscular. Además de la eficacia demostrada en esta indicación, la unidad ha probado su utilidad en un paciente que no tiene una patología estructural que condicione la marcha.
En la publicación de las primeras conclusiones de la eficacia de los exoesqueletos distribuidos en cuatro hospitales de Castilla y León, el equipo del Hospital de León ha demostrado los beneficios en un menor con una enfermedad rara que no es capaz de realizar una marcha autónoma a pesar de múltiples tratamientos y terapias. El menor, que sufre la mutación de un gen que le provoca déficit visual, ha recibido ya sesenta sesiones con el exoesqueleto que le ha ayudado a coger fuerza en las extremidades y es capaz de caminar cogido de la mano de un adulto. «Creemos que el uso del exoesqueleto pediátrico podría ser una herramienta valiosa para la adquisición de un correcto patrón de marcha en aquellos pacientes con déficit visuales sin patología estructural en las que la falta de retroalimentación visual para coordinar y controlar el movimiento afecte a la capacidad para caminar de manera autónoma y segura, fomentando de esta manera la independencia». En la actualidad, salvo el paciente de León, no existen estudios o casos publicados que se centren en esta intervención en niños con ceguera «pero el futuro de estas investigaciones tiene un futuro prometedor».
Teapias complementarias
El equipo del médico rehabilitador pediátrico, Javier Sánchez, atiende esta mañana a un paciente. Es uno de los quince que ya han utilizado el robot, que complementa con otras terapias. El exoesqueleto mantiene el ejercicio de caminar de los niños con parálisis cerebral, con el fin de mejorar su capacidad motora que mejore su condición física y reduzca o retrasar las complicaciones de salud.
El exoesqueleto, que se distribuye en dos piernas y una unión torácica, se acopla al cuerpo mediante una interfaz física con un arnés, zapatos, cinchas y abrazaderas que se ajustan a la longitud de los niños desde 95 a 135 cm de estatura y 35 kilos de peso, reproduce la marcha y los movimientos de sentarse y levantarse. Cada pierna está compuesta por eslabones para el fémur, que une las articulaciones de la cadera y la rodilla, y la tibia, que une las articulaciones de la rodilla y el tobillo. Ambos eslabones tienen capacidad telescópica para adaptarse al tamaño y crecimiento del niño.
Un equipo
En el empeño de mejorar la vida de estos pacientes pediátricos se vuelcan neuropediatras, traumatólogos, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales. «La idea es que se amplíen las indicaciones para su uso, fuera de la ficha técnica, en menores con alteraciones sensoriales», asegura Javier Sánchez. «Que el niño se vea caminando es muy bueno para su autoestima y también para la familia, que ve avances».
La rehabilitación lleva su tiempo. Los pacientes reciben terapias de diez sesiones por ciclo y paradas fijadas por el especialista rehabilitador. «La evolución depende del paciente, pero en todos siempre hay un beneficio por los balanceos articulares de los miembros inferiores y de la carga, lo que fortalece la musculatura y gana fuerza. Permite experimentar una movilidad mejorada, facilitando su rehabilitación y promoviendo su independencia".