Tricampeón del yoyó
Héctor Fidalgo, un maragato de 18 años, se ha proclamado campeón de España por tercera vez consecutiva

Héctor Fidalgo con el yoyó.
Yoyó en la RAE se define como «juguete de origen chino que consiste en dos discos pequeños unidos por un eje en torno al cual se ata y enrolla una cuerda por la que se lo hace subir y bajar de manera sucesiva a impulsos de la mano». Héctor Fidalgo, a sus 18 años, se ha proclamado por tercera vez consecutiva campeón de España del arte del yoyó en la categoría profesional, consolidándose como uno de los competidores destacados de esta disciplina.
Su historia comenzó hace siete años, cuando sus padres le compraron un yoyo que había visto en una juguetería. Lo que en un principio parecía una simple afición infantil pronto despertó su curiosidad. A través de vídeos de otros jugadores, descubrió las posibilidades que ofrecía este objeto y decidió seguir practicando para aprender nuevos trucos y perfeccionar su técnica.
Con el tiempo, encontró la comunidad del yoyó en España y conoció la existencia del campeonato nacional. Fue entonces cuando dio el paso de practicar por afición a competir. El esfuerzo tuvo su recompensa en 2024, cuando consiguió su primer título nacional. Desde entonces, ha continuado cosechando victorias hasta sumar tres títulos de campeón de España.
diez horas de práctica
Detrás de cada exhibición hay muchas horas de entrenamiento. Actualmente, dedica alrededor de una hora y media o dos horas al día a practicar, lo que supone entre 11 y 12 horas semanales. Este entrenamiento resulta fundamental para dominar los numerosos trucos que existen en el mundo del yoyó, una disciplina que exige precisión, coordinación y creatividad. Además, los participantes no solo pueden perfeccionar movimientos ya conocidos, sino también desarrollar sus propias combinaciones y crear trucos nuevos.
En la categoría profesional, ganar no depende únicamente de ejecutar los movimientos más complicados. Las exhibiciones deben combinar la dificultad técnica con el espectáculo y la sincronización de los trucos con la música.
La competición cuenta con un jurado que evalúa diferentes aspectos de cada actuación. La dificultad de los movimientos y la calidad de la exhibición tienen un papel importante en la puntuación, por lo que los participantes deben encontrar un equilibrio entre la ejecución técnica y una coreografía atractiva, que puntúan cuatro jueces para dar ganador.