Un filandón visual en la torre de Babel de León
Medio centenar de personas de diversas nacionalidades participan en 'Lo que no cabe en cuadro', una película de Marcos Roddie que se sumerge en la vida cotidiana del centro de protección internacional La Fontana de San Juan de Dios, se presenta esta tarde a las 20.00 horas en los cines Van Gogh
Un momento de la grabación de 'Lo que no cabe en cuadro'
La Fontana es un crisol de más de 30 nacionalidades. Personas adultas, niños y niñas conviven en el Centro de Protección Internacional San Juan de Dios con sede en estas instalaciones del barrio de Armunia. Entre 70 y 90 personas habitan un lugar que es ajeno a sus orígenes y se convierte en su hogar por unos meses.
Maxim es un niño ucraniano, Abdul un refugiado de Guinea Konakry, Anthonella una niña venezolana... Todos han pasado por el protocolo con el que se inicia la acogida. Con una intérprete de ruso, árabe o francés para quienes no hablan español.
En esta torre de Babel comparten comedor, normas de convivencia, algunos clases de español y actividades de ocio mientras su vida se recoloca y se asientan en León o encuentran trabajo en otros lugares. Los niños y las niñas van a las escuelas del barrio.
La vida en La Fontana es el hilo conductor de la película Lo que no entra en cuadro, una especie de filandón audiovisual en el que han participado medio centenar de personas del Centro de Protección Internacional y del Programa de Personas Sin Hogar de San Juan de Dios.
El "ensayo visual colectivo' muestra la vida del centro de refugiados La Fontana a través de los ojos y la voz de sus habitantes
Durante diez días, el cineasta leonés Marcos Roddie se convirtió en un habitante más para desarrollar el segundo Refugio Creativo promovido por la entidad humanitaria con financiación de la Fundación La Caixa.
«Contarse a sí mismos a través de un proyecto cultural comunitario y colaborativo» es la esencia de Lo que no entra en cuadro. El mediometraje —44 minutos- se presenta esta tarde a las 20.00 horas en los cines Van Gogh. El sonido de la película, al igual que la presentación y el coloquio posterior, se podrá escuchar a través de Radio La Fontana (https://sites.google.com/view/radiofontana/inicio), una idea que desarrolla el artista y productor sonoro Rafael Martínez del Pozo.
Residentes, usuarios del programa de sinhogarismo, al igual que personal del centro y del programa de refugiados forman parte del elenco del filandón audiovisual multicultural. No se limitaron a ser meros actores y actrices. Cogieron la cámara, participaron en la captación del sonido, tomaron la palabra y fueron marcando el guión en los espacios y tiempos compartidos con el director y la co-creadora del programa, Ánxela Blanco.
«El objetivo de la película no es tanto visibilizar, aunque dé a conocer el centro, como integrar a través de la cultura y la creación a personas que llegan a España y a León desde otros contextos completamente diferentes», explica Roddie. Fueron diez días de un «ensayo visual colectivo» en el que «todo el mundo coge la cámara y dice cosas».
El resultado muestra «cómo se cuenta algo entre mucha gente». En este filandón leonés e internacional también tuvo hueco la magia del cine a través del viejo proyector del teatro de La Fontana y del visionado de la película de cine mudo ‘’El hombre de cien cabezas’ (1898), de Georges Mèliés.
Cine y realidad se dan la mano en esta experiencia participativa. Como dice la canción de Luis Eduardo Aute, emulando los versos de Calderón, «todo en la vida es cine y los sueños... cine son», ‘Lo que no sale en cuadro’ metió el cine dentro de la vida del centro protección internacional y el cine proyecta sus éxitos y anhelos.
La película no solo se hacía mientras se rodaba. Las conversaciones de escena, los ejercicios experimentales y actividades en la ludoteca abrieron el marco. «Es un ejercicio de 10 días, pero lo que no entra en cuadro es lo realmente importante», subraya.
Son personas que han huido de guerras, de persecución política o por el género o su orientación sexual. «Nadie nos imaginamos lo que tienen que pasar estas personas y el apoyo que necesitan»Y tras su paso por el centro se integran en la sociedad. «La gran mayoría de las personas sale con trabajo y vivienda», señala Roddie.
El joven leonés, graduado en Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III y que cursa un máster de Documental Creativo en la Universidad Autónoma de Barcelona, no quería retratar a las personas refugiadas con un rol de víctimas. «Darles agencia y darles vías para que se emancipen, que se cuenten a sí mismos» es, en sí, la finalidad del programa de acogida y la cultura es una vía que pocas veces se tiene en cuenta. En La Fontana la cultura es una herramienta de integración.