Diario de León

La catátrofe de la nave Columbia causa una profunda impresión en todo el mundo y desde todas partes llegan pésames y condolencias para los familiares de los astronautas caídos en la misión espacial

Un mundo abatido

El presidente de EEUU, George W. Bush, afronta

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Agencias - WASHINGTON.
León

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Bush compareció ante la nación después de que el transbordador Columbia se desintegrara el sábado, sobre Texas, para hablar de la «terrible noticia» que ha traído «una gran tristeza a nuestro país». «El Columbia está perdido. No hay sobrevivientes», dijo el presidente con semblante apesadumbrado, casi al borde de las lágrimas. Con tono lento y pausado, nombró uno por uno a los siete astronautas fallecidos en la catástrofe. El mandatario estadounidense citó al profeta Isaías para afirmar que «el mismo Creador que designa las estrellas también conoce el nombre de las siete almas que recordamos». También en Israel la tragedia conmocionó al pueblo y poco después se obviaban algunas crueles coincidencias del destino en lo que han llamado ya como «la maldición cósmica». El astronauta israelí Ilan Ramón no era un judío observante, pero se esmeró en llevar consigo al espacio todo los símbolos de su pueblo, para que después el Columbia se desintegrara sobre una localidad estadounidense llamada Palestina, en plena jornada del shabat. «El simbolismo de la tragedia del Columbia no lo podían haber escrito de una manera mas terrorífica ni siquiera los que redactaron los capítulos más horrendos de la Biblia», destacó el artículo, firmado por Eric Bechar. Huérfanos Hasta el sábado eran hijos de un héroe casi anónimo pero ayer, domingo, una docena de niños perdieron a su padre o madre a bordo del ''Columbia'', que también deja atrás a cuatro viudas y un viudo. Los solteros eran la especialista nacida en India Kalpana Chawla, que dedicó su vida a ser ingeniera espacial, y el capitán David Brown, cuyo único compañero fue su perro de 14 años. Eran los padres de éste los únicos que abrieron sus puertas a los medios, al no tener nadie más con quien compartir los recuerdos, en la región montañosa de Virginia donde vive la anciana pareja. «Mamá, papá, esto es precioso», les contó en su último correo electrónico.

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