El agricultor de Villanueva de Jamuz Maximiliano Peña vende doce toneladas de las quinientas que guarda en el almacén, en un acto de protesta por el bajo precio que perciben los productores este año
Patatas a diez céntimos
Entre diez y doce toneladas de patatas se retiraron ayer de la nave del agricultor de Villanueva de Jamuz Maximiliano Peña Rubio, vicepresidente de la organización agraria Asaja, que promovió la iniciativa de vender patatas a cambio de la voluntad en protesta por los bajos precios del tubérculo en esta campaña. Maxi Peña obtuvo un precio medio de diez céntimos de euros por kilo de patatas -en el mercado hubiese obtenido entre dos y tres céntimos- gracias a la generosidad de quienes se acercaron hasta su nave. La iniciativa salió bien, según el agricultor, aunque la cantidad vendida es una nadería en comparación con las quinientas toneladas que se almacenaban en el lugar. La montaña de patatas parecía no haber mermado tras la jornada de venta sin precio celebrada ayer. El público no madrugó para acudir a la oferta y fue sobre las doce y media cuando mayor afluencia de gente se notó. Tanto fue así que Maxi Peña optó por sacar con el tractor parte de la mercancía a la calle para impedir apretujones en el llenado de bolsas, sacos y cajas, que después se cargaban en turismos, furgonetas y pequeños remolques. Hasta la dos de la tarde se habían entregado unos siete mil kilos y después de comer salieron unos cinco mil, sobre todo, entre las cinco y las seis de la tarde. «Mejor que regalarlas» Los había más generosos y más agarrados a la hora de pagar la voluntad, según se apreciaba cuando el dinero cambiaba de manos, pero, en todo caso, la valoración del agricultor era positiva: «Es mejor que regalárselas a los intermediarios», apuntaba Peña, que estima que vendió el kilo de patatas a un precio medio «cuatro veces superior al que pagan al productor». Entre quienes se acercaron ayer a Villanueva se encontraba el secretario general de Asaja, José Antonio Turrado, que consideró que si esta iniciativa se hubiera realizado en un pueblo más próximo a La Bañeza o incluso cerca de León capital «se hubieran llevado las quinientas toneladas» y añadió que hay quienes optarían por esta solución «si sirviera para descongestionar los almacenes», ya que en un plazo de dos o tres semanas, las patatas se pudrirán.