Los cazadores de señales alienígenas rastrean el cielo con Internet
¿Hay alguien ahí?
Llevan cuatro años rastreando el cielo con la esperanza de encontrar la primera evidencia de que hay vida inteligente fuera de la Tierra. ¿Son cuatro astrónomos pirados que no t

Foto de archivo de un supuesto alienígena encontrado en Chile
Toda esa fuerza era necesaria para analizar cualquier onda de radio que llega desde el espacio. Y ahora ya hay una lista de sospechosas. Después de haber escrutado el 93% del cielo, los astrónomos que dirigen el proyecto van a dedicar esta semana a revisar a fondo las señales con más probabilidades de ser emisiones radiofónicas de otros mundos. Cualquiera con un ordenador conectado a la Red puede participar en esa investigación. Desde casa, sin conocimientos de astrofísica y sin tener que mover un dedo. Basta con instalar un salvapantallas especial y gratuito, que realiza cálculos científicos en los ratos libres del ordenador. La propuesta ha seducido a navegantes de más de 200 países, que forman una de las comunidades internautas más numerosas, una especie de enegí astronómica. Todos los voluntarios científicos envían sus resultados al Instituto SETI (acrónimo en inglés de búsqueda de inteligencia extraterrestre) de la Universidad de Berkeley (California). Allí se han analizado más de 350 millones de señales del espacio, y los directores del experimento han decidido concentrarse en las 150 más prometedoras. «Esas son todas las ondas que pueden revisar en el total de 24 horas durante las que tendrán a su disposición el gran radiotelescopio de la Nasa en Arecibo (Puerto Rico). «Es una ocasión fantástica», reconoce Dan Werthimer, investigador jefe del proyecto SETI@home, que hasta ahora sólo podía usar una antena pequeñas del observatorio puertorriqueño. Werthimer tampoco quiere exagerar las posibilidades de encontrar a E.T.: «Hay una oportunidad de éxito entre 10.000», afirmó después de elaborar una lista con las señales más extrañas de todas las analizadas. Lo primero que busca SETI@home en una onda espacial es algo inusual: un orden interno que sea un rastro de inteligencia. Los ordenadores de los voluntario marcan como sospechosa cualquier señal potente o que siga un patrón regular. Otros factores son que proceda de cerca de una estrella similar al Sol y que haya sido detectada varias veces. Todo eso implica una búsqueda de una civilización demasiado parecida a la nuestra. «El punto de partida es muy arriesgado», afirma Marcos Pérez Maldonado.