Las lanzas se convirtieron en protagonistas de los ataques a caballo, las acrobacias y las habilidades a caballo conquistaron al público.
Las espectaculares acrobacias a caballo hicieron las delicias de los cientos de asistentes a estas justas.
Incluso los animales sufren caidas en los ataques mientras su jinete lucha por mantenerse sobre su montura.
Hay quien no soporta los lances de una lucha sin cuartel. Dos compañeros ayudan a un desfallecido caballero.
Todos y cada uno de los participantes en la Justa lucían los atuendos medievales que transportaron a un público entregado a la Mansilla medieval.
Sólo uno de ellos puede vencer y el triunfo supone la vida y la mirada de la mujer amada, orgullosa de su valiente caballero.
Los caballeros se enfrentaron por amor y por honor y desafiaban a sus rivales para salvar su honra ante la mujer amada.
Los caballeros entraron en lid, ejecutando las diversas pruebas de las que consta un torneo de estas característas; habilidades a caballo, lucha con lanzas, lucha con espadas...
La victoria está cerca pero el caballero no se rinde, ya sin montura y desde el suelo, lucha por la defensa de su mancillada honra.
No todos poseen la fuerza suficiente para soportar todas las pruebas que debe superar un buen caballero.
El caballero vencedor brinda a los asistentes la muerte de su contrincante, que yace en la arena con una daga mortal clavada en su costado.