LA GAVETA
Ponferrada, gran ciudad
Una nueva ley local va a crear la categoría jurídica de la gran ciudad -o de la ciudad grande-, con el objetivo de mejorar el gobierno de los ayuntamientos españoles, que sin duda son las administraciones que más y mejor han cambiado desde los tiempos de la transición democrática, para satisfacción general y para bochorno de la administración de Justicia, que no levanta cabeza. Así las cosas, yo creía, ingenuo de mí, que las grandes ciudades eran Madrid y Barcelona obviamente, y también las que superan el medio millón de habitantes, que es el escalón actual de Valencia, Sevilla, Zaragoza y Málaga. Consideré luego que el club era demasiado restrictivo, y calculé que el listón entre ciudad y gran ciudad bien podría situarse en los 250.000 habitantes, cifra de mucho prestigio sociológico que marca bastante bien la diferencia que existe entre una ciudad grande y una gran ciudad. Según ese cálculo mío -y erróneo- León, por ejemplo, sería una ciudad grande, y Valladolid sería una gran ciudad, para consternación de la UPL. Pues bien, todas estas cábalas se han venido abajo porque ya se ha filtrado que la nueva norma considerará como grandes ciudades a aquellas urbes españolas que superen los 75.000 habitantes, que es una cifra demográfica bastante modesta, y que permitirá que burgos levíticos de muy sosegado pasar, como Jaén, Ourense o Palencia se igualen con Madrid y Barcelona en lo atañente a su status jurídico, lo que no deja de ser un avance prodigioso. La igualación por arriba, que es la que mola. Mas no termina ahí la generosidad del legislador, pues el borrador de la nueva norma también admite como grandes ciudades a aquellas que, teniendo menos de 75.000 habitantes sean capitales de provincia, estadio en el que se encuentra un florido ramillete de urbes históricas entre las que podríamos citar, por no hablar de todas, de Teruel (que ahora sí que va a existir), de Soria o de Ávila. Y llegados aquí, a este rincón de la ley, es donde mucho nos enoja a los ponferradinos que nuestra querida metrópoli no sea considerada como gran ciudad. Nuestro argumento es demoledor: ¿Por qué Soria (34.000 habitantes) o Teruel (28.000) serán legalmente grandes ciudades (o ciudades grandes) y Ponferrada, que tiene 65.000 habitantes no lo será? La respuesta oficial es muy sencilla: porque no somos capital de provincia. Mas, cabe argumentar: ¿y qué importa ser capital de provincia cuando la administración del Estado se bate en retirada y cuando ya son más importantes y voluminosas las competencias autonómicas que las estatales? Por otra parte, Ponferrada, como cualquier ciudad media-grande tiene delegaciones tanto de la administración estatal como de la autonómica. En consecuencia: ¿es el orden público (el no tener subdelegado del Gobierno) el principal argumento residual que marca la diferencia entre las capitales de provincia y las ciudades grandes que no lo son? ¿Es la porra la que demarca? Razones nada sólidas están perpetrando una grave discriminación que perjudica a ciudades muy activas y cívicas, que han salido adelante con menor apoyo público, sin obispos y sin cuarteles y sin peajes administrativos. Hablo, por ejemplo, de Sagunto, de Torrelavega, de Gandía o de Ponferrada, naturalmente. Ciudades que superan en vitalidad y en población a muchas capitales de provincia, pero que tienen el infortunio -temporal- de no alcanzar los 75.000 cuerpos (que eso de las almas es muy ridículo y confesional) ¿Solución? Puesto que el listón de facto de la ley se sitúa en los 50.000 habitantes -sólo Soria y Teruel están por debajo de esa población entre las capitales de provincia- ubiquemos ahí el tope entre ciudad y ciudad grande. Y Ponferrada, entonces, quedaría bien sobrada, que ya anda por los 65.000 vecinos y creciendo. Con locales y con inmigrantes, benefactora ciudad mestiza.