| Reporteje | Espacio natural |
Silencio entre montañas y misterios
Con abundante agua y un microclima singular, introducirse en el mítico valle de Las Batuecas o contemplar la Peña de Francia se convierte en una experiencia difícil de olvidar
Al sureste de la provincia de Salamanca, en los límites entre Castilla y León y Extremadura, la Sierra de la Peña de Francia es uno de los enclaves más característicos, tanto por su entorno natural de incomparable belleza como por su riqueza cultural, puesta de manifiesto en su arquitectura, tradiciones, gastronomía o folklore. La paz, el silencio y la tranquilidad que siempre buscamos en las montañas, aquí, en este entorno, se manifiestan más que nunca y de una forma particular. La sierra destaca en el horizonte y nombres como Peña de Francia, Valle de Las Batuecas o La Alberca, están en la mente de todos. En el año 1973, parte de este territorio fue protegido como Reserva Nacional de Caza y alberga en su interior dos Zonas de Especial Protección para las Aves, «Arca y Buitrera» (1987) y otra conocida como «Las Batuecas» (1991). Después de ser incluida por parte de la Consejería de Medio Ambiente en la Red de Espacios Naturales, en 1998 se aprobó el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales y en el año 2000 fue declarado Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia. El Parque ocupa una superficie total de unas 32.300 hectáreas e incluye en su interior términos municipales en los que habitan cerca de 5.000 personas. Flora Desde la inconfundible silueta de la Peña de Francia (1.723 metros) se domina una gran extensión de terreno, tanto de la llanura salmantina como de la comarca extremeña de Las Hurdes. En su cima se levanta un monasterio que conserva una Virgen morena, la hospedería, una hermosa plaza y tres miradores desde los que se observa toda la sierra. En el Parque Natural se combinan los climas atlántico y mediterráneo, lo que unido a la diferencia de altitud de las distintas zonas origina una gran diversidad, tanto de flora como de fauna. Los ríos y manantiales que descienden de la Sierra de Francia labraron valles estrechos y profundos que proporcionan la humedad necesaria para el desarrollo de una abundante vegetación. Predominan los robles, encinas, alcornoques y castaños con su orla forestal característica de brezos y helechos, aunque también encontraremos bosques de alisos, fresnos, sauces y algunos chopos, con su flora ribereña. Fauna En cuanto a la fauna, más de 200 especies de vertebrados habitan la comarca, destacando tres especies endémicas de reptiles (lagarto verdinegro, lagartija serrana y lagartija de bocage) y algunas especies de aves amenazadas, como la presencia de una colonia de buitre negro, compuesta por unas 20 parejas reproductoras que construyen sus nidos en viejos enebros. También nidifican en esta zona la esquiva cigüeña negra y rapaces como buitre leonado, alimoche, halcón peregrino o búho real. Destaca igualmente la presencia de la cabra montés, desaparecida de estos parajes y reintroducida en el año 1979 con 37 ejemplares procedentes de la Sierra de Gredos que, en la actualidad, se han convertido en un millar.