Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

El fantástico Día del ahorro

Publicado por
VICTORIANO CRÉMER
León

Creado:

Actualizado:

¿DE QUÉ DICE USTED? -Del ahorro. El interlocutor se queda como de piedra o mejor de mármol funeral, como aquel en el que quedó Don Gonzalo, el personaje del Tenorio de Don José Zorrilla: «Mármol en que Doña Inés...» Y es que parece un chiste de los de antes, la mención del Ahorro en un país, en una provincia, en un lugar en el que, salvo los Bancos y Cajas de Ahorro, nadie es capaz de conseguir reservar un euro para la cercana y larga vejez. Aquí los muertos, también salvo excepciones que confirman la regla, todos los muertos son pobres, no diré que de solemnidad pero pobres económicos. Así que el buen padre y la mejor madre consigue llegar a mediados de la jornada laboral se da cuenta de que a pesar de todos los esfuerzos consensuados por la familia unida, no le ha sido posible erradicar de sus cuentas la sombra amarga de la trampa, del recibo, de la factura, de la pesada hipoteca que soportan sobre sus hombros durante décadas. Y a milagro atribuimos si conseguimos salir indemnes de tan angustioso ejercicio mediante un crédito, otro crédito, otro crédito y van tres, aunque la cifra se podría tranquilamente ampliar hasta cuatro. La mayor parte de la población civil, militar, eclesiástica y leonesista depende de que el Banco amigo o el Centro bursátil de nuestra devoción nos acoja en su seno y nos largue la caridad para seguir viviendo. España va bien, sin duda, pero millones y millones de españoles no consiguen cerrar el ejercicio semanal sin el correspondiente dolor de cabeza y el vaciado de los bolsillos y cuenta. Celebrar, por tanto, el Día Internacional del Ahorro se transforma en una especie de congoja filosófica para el común de vecinos quedando como un motivo de exaltación de los valores puros o putos de la raza para los cuales esta conmemoración tiene sentido. Que el Banco tal y cual -mucho más cual que tal- cierre su ejercicio declarando unos superávit de lo más superavits puede parecer, a los efectos políticos argumento válido, pero que se exponga con singular descaro social, que cada uno de esos centros de manipulación de nuestros dineros naveguen viento en popa con una carga de ganancias que amenaza hundir la nave nacional. Mientras que se comprueba que cada día y cada noche que pasa le resulta más difícil al hombre humilde y errante encontrar el modo de adquirir un piso habitable para el chico que se ha empeñado en emanciparse, o para cubrir la matrícula de la Universidad de la chica que va para bióloga. Sin verse obligado a empeñar el colchón, u otros paños menores,como les sucedía a nuestros antecedentes de la época de Arniches para asistir a las corridas de toros, con Mazzantino o Gaona en el cartel de la plaza, es demencial. Que circula mucho dinero por los caminos de la patria, es indudable. Lo que sucede es que el tal caudal en circulación rara vez se detiene frente a nuestra modesta morada. Y resulta entonces que solamente ahorran los que no necesitan ahorrar más de lo que ya tienen a su disposición. Con el hábito o necesidad del ahorro se ha jugado, se está jugando impunmente e incluso concediendo al ejercicio del ahorro la categoría de Virtud apta para ganar un puesto en el cielo al lado de Santo Martino. Cuando lo cierto es que el ahorro, además de una manipulación de los que más tienen para tener más, manejando los dineros de los míseros, es una invitación a vivir para el ahorro. Que por cierto no es vida.

tracking