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Unidos por el aprendizaje

Emilio Alfaro ofreció una conferencia sobre la Vía Láctea
Un total de veinte alumnos de tercer curso de primaria del colegio de los Agustinos visitaron las instalaciones de Diario de León y se acercaron al trabajo de redacción e impresión que se sigue puntualmente cada día en la nave situada en la carretera de la Virgen del Camino. Por otro lado, Emilio Alfaro, investigador científico del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, en Granada, ofreció un repaso a la evolución del conocimiento que se ha tenido a lo largo de la historia sobre la existencia de la vía láctea. Otra visita anunciada Más de veinte alumnos de tercer curso de primaria del colegio de los Agustinos visitaron las instalaciones de Diario de León. Los escolares, con libreta y bolígrafo en mano, escucharon atentamente todas las explicaciones sobre la historia de Diario de León, la técnica de las planchas, la filmación y el proceso de impresión del periódico a través de los rodillos de la rotativa. Los pequeños, de 8 y 9 años, apuntaron todo aquello que les pareció importante e hicieron gala de su curiosidad con varias preguntas. Por la senda de las estrellas La cosa del movimiento estelar no ha finalizado . La Galaxia es un rompecabezas que aún se está armando, según expuso Emilio Alfaro, un investigador científico del CSIC en Granada, que intervino en el ciclo de conferencias Vívela Ciencia que organiza a fundación de un banco para trasladar a la sociedad los avances científicos más relevantes. El investigador Alfaro relató la diversas aproximaciones desde todos los vértices del conocimiento que ha impuesto la Vía Láctea, lejos ya de ser un mero recurso astronómico para convertirse en un arquetipo del acervo cultural de la humanidad. El autor de la conferencia disertó por la evolución de estos conocimientos, algunas veces más ligados a las creencias que a la realidad. Desde el siglo XVII al XX la Vía Láctea y el Universo fueron concepto idénticos en la interpretación. La galaxia presentaba el marco que explicaba todo el movimiento; todo lo contenía. Desde la primera veintena del pasado siglo esta visión se derrumbó. Hubble culminó la nueva revolución copernicana que había anunciado Kant. La Vía Láctea no era más que otro universo en una isla, una más en la cadena interminable de galaxias que todavía se está contando, con una evolución que está pendiente de final, incluso en la apreciación de los estudiosos de la cadena del sistema sin final. A mediados de los años 70 todo parecía encajar, pero faltaban algunos detalles que los astrónomos creyeron cuestión de tiempo y de rellenas huecos.