La estructura del edificio, en el que están los portales 40 y 38, quedó muy afectada y algunas fuentes apuntan a que será necesaria su demolición.
De todas formas, los forjados de estos edificios ya han sido apuntalados para evitar su derrumbe.
Algunos pisos quedaron sin fachadas y a simple vista se podía ver el interior de las viviendas, con sus muebles, cortinajes y resto de enseres.
Los técnicos de Urbanismo señalan que las tareas de desescombro serán lentas porque van acompasadas con la investigación policial.
Los vecinos manifestaban su sensación de asombro y preocupación ante lo sucedido, más aún cuando no habían tenido ninguna sospecha de que algo así pudiera pasar por el gran número de inmigrantes que viven en el barrio.
Los alrededores de la calle Camen Martín Gaite, que hace esquina con la de Irene Fernández, fueron a lo largo del día un bullir de gente que observaba con asombro los destrozos.
Durante todo el día, un total de diez dotaciones de Bomberos, dos unidades móviles del SUMMA y una de la Cruz Roja estuvieron trabajando en la zona.
Los bomberos se descolgaron desde la azotea del edificio para proceder a sanear el forjado y comenzaron a retirar algunos escombros.
Mientras que la Policía Científica analizó palmo a palmo lo que quedaba de la vivienda y el patio interior de la misma, donde estaba situada la piscina, los bomberos tuvieron que vaciarla de escombros para buscar los restos de uno de los terroristas.