Las torturas como entrenamiento eran empleadas desde los años sesenta. Dejaron de realizarse en 1994, durante el gobierno de Carlos Menem (1989-1999).
Las prácticas con torturas se realizaban en una guarnición de de Córdoba, 700 kilómetros al norte de Buenos Aires, y eran aplicadas a «presuntos prisioneros» voluntarios de las Fuerzas Armadas.
Los organismos de derechos humanos han solicitado una «exhaustiva investigación» para confirmar si alguno de los participantes en estas prácticas formó parte de la represión ilegal durante la dictadura militar.
Néstor Kirchner ha ordenado una investigación sobre las prácticas.
El Gobierno argentino ha identificado a la mayoría de los participantes en las torturas.
Tortura de un hombre con una picana eléctrica.
Las organizaciones de derechos humanos han denunciado que el caso es sólo «la punta de un iceberg»
Al inicio de su gestión, Kirchner realizó una amplia purga en la cúpula de las fuerzas armadas y se comprometió a intensificar las investigaciones por violaciones a los derechos humanos.