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Víctimas del deshielo ártico
Rusia prepara el rescate de doce científicos que se han quedado sin víveres en una plataforma flotante sobre el Ártico

Fotografía de archivo de una expedición al Ártico
Rusia anunció ayer una operación de emergencia para rescatar a doce científicos de una expedición en el Artico, cuyas vidas corren peligro tras resquebrajarse el témpano de hielo sobre el que se encontraba instalado su campamento. «La estación Polo Norte-32 (PN-32) naufraga», dio la voz de alarma Vladímir Koshiliov, el jefe de misión científica, en mensaje radial captado por un puesto de guardias fronterizos rusos. En su petición de auxilio, Koshiliov dijo que a las 14.00 GMT del miércoles el campo de hielo en el que se encontraba la estación se fragmentó por varios puntos y la mayor parte de las instalaciones donde trabajaban y vivían los científicos se hundieron en la gélidas aguas árticas. Los doce expedicionarios resultaron ilesos y se refugiaron en tiendas de campaña y dos vagones de madera en la parte del témpano de hielo que todavía permanece firme. Los científicos perdieron tractores, vagones que les servían de vivienda, generadores eléctricos, equipos, combustible y alimentos. «La situación está bajo control, todos los miembros de la PN-32 están sanos y salvos y hay comunicación con radio permanente con la estación», afirmó Natalia Yershova, portavoz del Centro de Meteorología de Rusia. Yershova añadió que a los expedicionarios les quedan dos vagones vivienda, un generador eléctrico y provisiones para cinco días. La expedición está integrada por meteorólogos, químicos, biólogos, oceanógrafos, geofísicos y glaciólogos, que estudian los fenómenos relacionados con los hielos árticos y su deriva. Un avión An-26 con alimentos, combustible, herramientas y equipos despegó hacia la base Nagurskaya, en el archipiélago de la Tierra de Francisco José, el puesto fronterizo más septentrional.