A las 12.30, pan con miel
Con la llegada de la primavera los estudiantes leoneses comienzan a llenar las cabañas del Coto Escolar, un campamento de la naturaleza a escasos metros de la ciudad
Desde hace exactamente 20 años la mayoría de los escolares leoneses han pasado alguna vez por las instalaciones del Coto Escolar. Más de 160.000 metros cuadrados destinados a que los más pequeños conozcan, usen responsablemente y respeten la naturaleza. Con el comienzo de la primavera las cabañas empiezan a albergar a los estudiantes, que pasaran cinco días y cuatro noches en ellas. Un verdadero campamento destinado a la naturaleza, muy próximo a la ciudad. Este año, los primeros en ocupar las cabañas han sido los alumnos de los dos colegios de las Carmelitas. Durante una semana los niños se olvidan de la televisión, de las video consolas y de los juegos modernos para meterse en talleres en los que realizarán actividades desconocidas para la mayoría. Hacer pan, trabajos con mimbre, velas con la cera obtenida de las colmenas o figuras de papel reciclado son algunos de los talleres en los que participan los escolares. Cada mañana y cada tarde, clases de equitación sobre asturcones o trabajar en los invernaderos y cuidar de las plantas medicinales son otras de las actividades a realizar. Los animales son un aliciente añadido, desde los más típicos que se pueden encontrar en cualquier granja o corral leonés hasta animales característicos de los zoológicos como los osos pardos, los monos, los ciervos o los gamos. Las cabañas del oeste Alrededor de la plaza se levantan las cabañas del oeste, ubicadas en la plaza del Coto Escolar. Ocho alumnos en cada una de ellas para que aprendan «a convivir en armonía», como apunta el director del centro, Mario García Blanco. «Se estimula la participación para que sepan compartir y se les educa en la higiene y el respeto a los demás», asegura el director, quien añade que «si la convivencia funciona, surge la paz». A las horas de las comidas los niños participan activamente en las tareas y, por las noches, antes de acostarse, en el salón del centro se realizan juegos y activades, para, a las 12.00 horas, apagar las luces. Además del albergue, los alumnos, siempre distribuidos por colegios, pueden acudir un día a la semana a participar en alguno de los talleres. El centro está abierto de febrero a diciembre y por él han pasado, en estos 20 años, más de cien mil leoneses. Una de las costumbres más instauradas es el almuerzo, a las 12.30 horas: una rebanada de pan de hogaza con un chorrito de miel. Todo el que ha pasado por el Coto Escolar lo recuerda.