Diario de León

Las fieras visitan a los bichos

La plantilla de Ademar León cargó de anécdotas la simpática excursión al Museo de la Fauna Salvaje, por invitación del doctor Romero, para promocionar una sala única en el mundo

Publicado por
Miguel Ángel Zamora - valdehuesa
León

Creado:

Actualizado:

No hay manual de zoología que explique por ningún que una jirafa de cuatro metros de altura es ideal para defender en el centro de un 6-0. Ni que los monos tienen buena pinta para correr el contraataque. Y ya lo de las similitudes fisonómicas con los leones y las melenas más famosas que acaban de venir a vestir la camisola blanca, es tema aparte. Así que Ademar León, además de cursar visita ayer al Museo de la Fauna Salvaje de Valdehuesa, abrió nuevas líneas para la investigación animal, que ciertamente, puede que no tengan demasiado rigor científico, pero que para pasar un buen rato de risas, como cada vez que la plantilla sale a la calle, bien valen. El asunto en sí, en la parte seria, no tiene más historia que la que encuentra cualquier turista cuando sube a la montaña y se da un garbeo por los dominios del Doctor Romero. Más de tres millones de euros invertidos en traer animales de todo el mundo a la provincia, con una cuidadísima puesta en escena, que incluye temperatura fría en la sala glaciar dedicada a los osos polares, sonido de aves en los bosques, huellas a escala en el suelo para reproducir la sabana africana, y hasta cangrejos americanos en la zona del río. «Teníamos muchos más, pero cada vez que entramos a cambiar una bombilla, pisamos alguno con las escaleras de mano, y nos lo cargamos. Ahora sólo quedan un par de ellos sólo». Así que el asunto quedó para el anecdotario, más bien. Y mientras Jorge Martínez fue, una vez más, el más interesado en los asuntos culturales, y Manolo Colón demostró un interés excepcional por la evolución de determinadas especies, el resto se dedicó a fotografiar, móvil en ristre, las estampas más llamativas. Staffan Olsson juró que nunca en la vida había visitado una instalación similar, Kjelling preguntó como se podía traducir al castellano el nombre de la jaula donde habitan los lobos, pero para recluir dentro a uno de sus compañeros, y el número estrella se redujo a un tono casi privado: de escuchar a Ramiro Díez Pol, delegado del equipo, imitando al malogrado Félix Rodríguez de la Fuente en un autobús y por las carreteras de Rusia, a ponerle en su salsa, todo rodeado de insectos, media un mundo. Cordialidad en el ambiente con el personal de la instalación, y ganas de que las infraestructuras que acompañarán al museo salgan adelante cuanto antes. Hay una pequeña joya un poco más arriba de Boñar, y no estaría de más que el mundo conociera una instalación que es única en su especie. Nunca mejor dicho.

tracking