Diario de León
Publicado por
JOSÉ-ROMÁN FLECHA ANDRÉS
León

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ENTRE los inventos más típicos del genio español está ese de presentarse como «Creyente no practicante». A ningún otro pueblo de la tierra se le había ocurrido semejante contradicción. Nadie puede decir sin que se le caiga la cara de vergüenza: «Yo quiero a mi esposa, pero nunca se lo he manifestado ni se lo manifiesto ni pretendo manifestárselo». Esa pretensión denota un error antropológico. La persona no puede vivir sin expresarse en signos visibles y palpables. El amor se demuestra en obras. También la amistad. Una escritora española contemporánea ha dicho: «No busques la amistad, ni el amor, ni la discreción, ni la lealtad, ni nada que no puedas dar tú primero». Algo parecido ocurre con esa fe humana que se traduce en confianza mutua. Hay que creer en el otro para que el otro crea en nosotros. Y eso mismo ocurre con la fe sobrenatural. Es don de Dios, pero va acompañada de frutos bien palpables. La fe se revela a sí misma en el compromiso diario del creyente. Lo mismo ocurre con el amor. Dos ideales en uno De las palabras de despedida que el evangelio de Juan pone en boca de Jesús, hoy recordamos unas frases que habla de coherencia y de intimidad: «El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras» (Jn 14, 23-24). - La coherencia entre el amor y la custodia de la palabra del amado es una experiencia humana muy profunda. Jesús no tiene inconveniente en hacerla suya. Cuando se plantea de forma negativa, esa relación desenmascara nuestras hipocresías habituales. Si alguien no se esfuerza por atesorar las palabras y deseos de la persona amada no la ama de verdad. - La intimidad se manifiesta en el conocimiento interpersonal. La convivencia en la misma casa es una ocasión de conocimiento y, cuando es pacífica, se convierte en causa de intimidad. Pero el llegar a habitar en la persona amada es un ideal utópico que sólo se realiza en el lenguaje siempre exagerado de los enamorados. La fuente de la paz En las frases de Jesús, estas dos experiencias humanas adquieren un sentido religioso que sobrepasa toda imaginación. ¿ «El que me ama guardará mi palabra». Muchos no conocen a Jesucristo. Otros han decidido no conocerlo. Y algunos han renunciado abiertamente a amarlo. Pero los que dicen llevarlo en el corazón, han de demostrarlo viviendo de su mensaje y haciéndolo realidad en su vida. ¿ «Mi Padre lo amará». Este mundo tiene miedo de Dios. Lo ve como enemigo del progreso. Por eso lo rechaza y blasfema de él. Reconocer que Dios ama a los hombres es algo a lo que no llegaron las antiguas religiones. Ésa es la cumbre de la revelación cristiana. ¿ «Vendremos a él y haremos morada en él». Nos alegra dedicar a Dios un templo material. Pero sabernos templos de Dios es la clave de nuestra armonía interior y de nuestra concordia social. La fuente de nuestra paz y de nuestra ética. ¿ Jesús, hermano y amigo de los hombres, que nos has revelado con tus palabras y gestos el amor que Dios nos tiene, ayúdanos a vivir en fidelidad a su amor y al tuyo. Amén.

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