Diario de León

LITURGIA DOMINICAL

Seguir para anunciar

Publicado por
JOSÉ-ROMÁN FLECHA ANDRÉS
León

Creado:

Actualizado:

UN JOVENCITO, hijo de unos amigos, tomaba el otro día el barco en Cerdeña para viajar hasta Génova. No iba de negocios. Gastaba todos sus ahorros tan sólo para asistir a un concierto de un grupo musical irlandés, tomar otro barco y regresar a su isla de granito y alcornoques. A muchos de nosotros nos sorprenden todas esas personas que son capaces de hacer cientos y miles de kilómetros para escuchar un concierto de su artista preferido. ¿Qué tendrán esos ídolos modernos que logran arrastrar tales muchedumbres? Y ¿qué tendrán o qué les faltará a esas multitudes que hacen lo indecible por seguir a su ídolo? Es verdad que para muchos ese seguimiento es transitorio. No le dedican la vida. Ni lo más hondo de sus pensamientos y afectos. Pero para otras muchas personas, el personaje tiene tal fuerza de atracción que lo imitan en todo y en todo procuran parecerse a él. ¿Qué sentirá ese personaje al que muchos siguen tan incondicionalmente, procurando tomarlo como modelo de vida? ¿No sentirán alguna vez el peso de esa responsabilidad de ser siempre y en todo modelo para otras personas? Seguidores frustrados Como los primeros discípulos, los cristianos sabemos que hemos sido llamados a seguir a Jesucristo. El evangelio de hoy nos plantea algunas exigencias de ese seguimiento (cf. Lc 9, 51-62). En él aparecen tres individuos que resultan paradigmáticos. El primero de ellos parece muy generoso y se ofrece espontáneamente a seguir a Jesús. Él le advierte de la pobreza que le caracteriza y que el seguidor habrá de adoptar: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». El segundo, en cambio, es invitado por Jesús, pero él prefiere ir primero a enterrar a su padre. A éste le contesta Jesús con una frase enigmática: «Deja que los muertos entierren a sus muertos». No pretende negar el valor de la piedad filial, sino que le muestra el nuevo horizonte de la vida que ha venido a traer a este mundo. También el tercero es invitado a seguir al Maestro, pero él quiere despedirse de su familia. Con una nueva respuesta, a modo de proverbio, Jesús subraya que no valen para el Reino de Dios los que vuelven la vista atrás, como aferrados a una vieja nostalgia. Una tarea urgente En medio de este relato evangélico se recoge la consigna que Jesús dirige a uno de los que ha llamado: ¿ «Tú vete a anunciar el Reino de Dios». La fe nace de la escucha de la Palabra de Dios. La Palabra ha de ser anunciada a tiempo y a destiempo. Y para proclamarla hace falta haber seguido al Maestro y haberla oído de sus labios. ¿ «Tú vete a anunciar el Reino de Dios». El Reino de Dios ha llegado con Jesús, pero todos los días seguimos suplicando y anunciando su venida. Esa es la fuente de la esperanza que nos mantiene abiertos al futuro de las promesas de Dios. ¿ «Tú vete a anunciar el Reino de Dios». Anunciar el Reino de Dios no es pronunciar una lección teórica, sino tratar de instaurar unas relaciones nuevas de paz y de justicia. Esa es la tarea del amor. La que hace visibles los frutos de la caridad más verdadera. ¿ Señor Jesús, tú nos has llamado a seguirte. Ayúdanos a escuchar tu mensaje, a realizarlo en nuestra vida y a anunciar la novedad salvadora del Reino de Dios. Amén.

tracking