El Ministerio de Cultura tiene intención de pactar la nueva norma con libreros, editores y distribuidores
El Gobierno establecerá por ley un precio único para los libros de texto
El próximo año las grandes superficies ya no podrán ofrecer descuentos de hasta el 25%

Los libros de texto tendrán un precio único a partir del próximo año
El Ministerio de Cultura prepara una nueva Ley del Libro en la que tiene intención de establecer «el precio fijo sin excepciones», por lo que se suprimirán los descuentos que se vienen aplicando hasta ahora a los libros de texto y que en algunos establecimientos alcanzan el 25 por ciento de su importe. Así lo anuncia el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, el leonés Rogelio Blanco, en una entrevista con Efe, en la que explica las líneas generales de esa nueva norma que deberá estar lista «a lo largo de 2005» y que el Ministerio quiere que sea una ley «corta y clara» y «muy pactada con libreros, editores y distribuidores». Está claro que hacía falta una Ley del Libro y Promoción de la Lectura -ése será su nombre completo-, porque la anterior es de 1975 y algunos de sus artículos han tenido que ser derogados «por anticonstitucionales», como los relacionados con la censura. Las innovaciones tecnológicas obligan también a redefinir el concepto de libro, cuyo soporte hoy día no es sólo de papel, sino que llega al lector a través de «otras tecnologías y medios». Las razones Rogelio Blanco señala que en la futura ley se quiere establecer «el precio fijo del libro sin exclusiones», ya que se ha comprobado que la solución adoptada por los anteriores gobiernos del Partido Popular de permitir descuentos libres, aunque con limitaciones, para los manuales de texto «no ha sido favorable», entre otras razones porque «castiga duramente a las librerías». «La librería es un ente vinculado a la vida del barrio, y su pérdida no sólo afecta al empleo o a los pequeños negocios sino que atañe a la libertad de expresión y a la creatividad. Su destrucción potencia también la de las pequeñas y medianas editoriales», añade el director general. Las grandes superficies, que son las que mayores descuentos aplican, «hacen una labor muy importante de venta de libros, pero tienen que jugar en sana competencia y no perjudicar a las librerías», asegura Blanco, para quien la repercusión de los grandes almacenes en el sector del libro «es mucho más grave» que en otros ámbitos comerciales, «porque el libro es algo más que un código de barras. Detrás de ese código estamos hablando de libertad de pensamiento y de creación». «La situación requiere medidas, y aunque sabemos que una Ley del Libro no va a subsanar todos los problemas, sí ayudará a paliar este déficit dado que muchas librerías garantizan su balance comercial gracias a las campañas de libros de texto y de Navidad», agrega. Apoyo del sector No obstante, el director general aclara que la ley mantendrá ese «descuento mínimo» que ahora se hace en ferias y fechas simbólicas como el 23 de abril, Día del Libro. Los responsables del Ministerio han mantenido «primeros contactos» con representantes de los diferentes sectores para darles a conocer los borradores que se barajan, y «hay un apoyo total a esta Ley», asegura Rogelio Blanco. La nueva norma regulará además los nuevos sistemas de aplicación del ISBN, para que «no sea sólo un número que facilite un código de barras sino que se incorpore como una base de datos fundamental para la comercialización del libro».